REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 365ª
Sesión 56ª, en martes 24 de octubre de 2017
Extraordinaria
(De 12:19 a 14:51)
PRESIDENCIA DE SEÑORES ANDRÉS ZALDÍVAR LARRAÍN, PRESIDENTE,
Y GUIDO GIRARDI LAVÍN, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
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MODIFICACIÓN DE LEY DE TELEVISIÓN NACIONAL DE CHILE


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Corresponde continuar la discusión en particular del proyecto, en segundo trámite constitucional, que modifica la ley N° 19.132, de Televisión Nacional de Chile, con segundo informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones, informe de la Comisión de Hacienda y urgencia calificada de "suma".
--Los antecedentes sobre el proyecto (6.191-19) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite: sesión 59ª, en 27 de octubre de 2009 (se da cuenta).
Informes de Comisión:
Transportes y Telecomunicaciones: sesión 22ª, en 1 de junio de 2010.
Transportes y Telecomunicaciones (segundo): sesión 48ª, en 20 de septiembre de 2017.
Hacienda: sesión 48ª, en 20 de septiembre de 2017.
Discusión:
Sesiones 32ª, en 6 de julio de 2010 (se aprueba en general); 49ª, en 3 de octubre de 2017 (queda para segunda discusión en particular); 55ª, en 18 de octubre de 2017 (queda aplazada la votación en particular).
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- En sesión de fecha 18 de octubre pasado se solicitó el aplazamiento de la votación de esta iniciativa.
Ahora bien, cabe recordar, señores Senadores, que en sesión de 3 de octubre se aprobaron las enmiendas unánimes de quorum simple en las cuales no había diferencias entre lo resuelto por las Comisiones de Transportes y Telecomunicaciones y de Hacienda.
Por su parte, las modificaciones unánimes recaídas en el inciso final del artículo 2° propuesto en el número 1); en el inciso tercero del artículo 3° propuesto en el numeral 2); en el ordinal viii del número 17); en los ordinales i y ii del número 20), y en el número 24), todos numerales del artículo único, requieren 19 votos favorables para su aprobación, por tratarse de disposiciones de quorum calificado.
Asimismo, las enmiendas unánimes referidas a las letras a) y b) del artículo 5° propuesto en el número 7); al inciso segundo del artículo 12 propuesto en el numeral 13), y al ordinal iii del número 26) deben aprobarse con 21 votos positivos, ya que se trata de normas de rango orgánico constitucional.
Debo recordar que se postergó la votación de estas modificaciones unánimes porque requerían el quorum especial correspondiente.
Por otro lado, el número 28) del artículo único también es una norma de quorum calificado y en la Comisión de Hacienda fue aprobada solo por mayoría, razón por la cual será discutida y votada en su oportunidad.
En consecuencia, habría que discutir y votar aquellas disposiciones en que hubo diferencias entre ambas Comisiones o donde la votación no fue unánime.
En primer término, la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones (páginas 8 y 9 del boletín comparado) aprobó por dos votos a favor y uno en contra lo siguiente:
"a) Reemplázase el encabezado, la letra a) y la letra b) de su inciso primero por el siguiente:
"Artículo 4°.- La administración de la empresa la ejerce un directorio compuesto de siete miembros, designados de la siguiente forma:".
"a) Un director de libre designación y remoción por parte del Presidente de la República, cuya idoneidad garantice el debido pluralismo en el funcionamiento de la empresa, y que se desempeñará como Presidente del directorio.".
Esta norma es de quorum simple.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Allamand.
El señor ALLAMAND.- Señor Presidente, solicito que se cite a reunión de Comités, porque estamos conversando con el Gobierno a fin de encontrar la manera más expedita y fluida de tramitar este proyecto.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Montes.
El señor MONTES.- Señor Presidente, nos parece muy importante esa reunión de Comités, para al menos informarnos de lo que el Senador señor Allamand está conversando con el Ejecutivo, porque nosotros no tenemos idea.
Sería bueno que por lo menos nos informaran.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Lo veremos en privado, señor Senador.
Se suspende la sesión y cito a reunión de Comités.
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--Se suspendió a las 12:25.
--Se reanudó a las 13:8.
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El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Continúa la sesión.
Solicito la anuencia de la Sala para que la Comisión Mixta en la que están participando los miembros de nuestra Comisión de Gobierno pueda sesionar en paralelo, a partir de las 17:30, para despachar el proyecto de ley relativo al fortalecimiento de la regionalización del país.
--Se accede a lo solicitado.
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El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Aprovecho de saludar al Grupo de Mujeres de Esfuerzo de la comuna de Recoleta que hoy nos visita en el Senado.
--(Aplausos en la Sala y en tribunas).
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El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Con respecto a la reunión de Comités recién celebrada, puedo informar que no hubo un acuerdo sino más bien un planteamiento a la Presidencia en orden a tratar todas las modificaciones de quorum especial acordadas por unanimidad en las Comisiones.
Por lo tanto, les pido a los señores Senadores que se mantengan en la Sala porque se necesitan 21 votos favorables.
El señor WALKER (don Ignacio).- Que se toquen los timbres, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Luego de eso, voy a levantar la sesión y en la tarde continuaríamos con los asuntos que figuran en el Orden del Día, exceptuado el proyecto sobre Televisión Nacional, el cual quedaría pendiente hasta que la Mesa lo incluyera nuevamente en tabla.
Tiene la palabra el Senador señor Bianchi.
El señor BIANCHI.- Señor Presidente, me imagino que el Ejecutivo retirará la urgencia.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Voy a hablar con los representantes del Gobierno a fin de que no haya problemas en ese sentido.
Para continuar con la discusión particular, tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Señores Senadores, como ya se dijo, las enmiendas de quorum simple acordadas por unanimidad en las Comisiones fueron aprobadas por el Senado en su sesión del 3 de octubre, quedando pendientes las unánimes de quorum especial, que son:
De quorum calificado: el inciso final del artículo 2° propuesto en el numeral 1); el inciso tercero del artículo 3° propuesto en el numeral 2); el ordinal viii del número 17); los ordinales i y ii del número 20), y el número 24), todas disposiciones del artículo único que requieren para su aprobación 19 votos favorables.
Y de quorum orgánico constitucional: las letras a) y b) del artículo 5° contenidas en el número 7); el inciso segundo del artículo 12 propuesto en el número 13), y el ordinal iii del número 26), disposiciones que requieren para su aprobación 21 votos favorables.
No se incluye el numeral 28) del artículo único, el cual, si bien es de quorum calificado, fue aprobado por mayoría en la Comisión de Hacienda y, de consiguiente, se verá en su oportunidad, siguiendo el orden del proyecto.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En votación las normas mencionadas por el señor Secretario.
--(Durante la votación).
El señor NAVARRO.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.
La señora ALLENDE.- ¡Abra la votación, señor Presidente!
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Ya está abierta, señora Senadora.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, tal como lo planteé recién en la reunión que tuvimos, pido votación separada de las normas, de modo que no se voten en paquete.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Ya no se pueden votar en forma separada, señor Senador. Debiera haber hecho su petición antes de que se iniciara la votación.
El señor NAVARRO.- Señor Presidente, así lo conversamos en la reunión. Dije que no estaba disponible para votar en paquete y que quería votación separada. Es parte de las reglas mínimas del juego.
No hemos participado en el debate. No todos los Senadores estuvieron en las Comisiones.
Por lo tanto, aunque estas normas fueron acordadas por unanimidad en ellas, en la Sala no la hay. Yo no la doy para el inciso final del artículo 2°.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tendría que haberme hecho la petición antes de que comenzara la votación, que ya se encuentra abierta.
No puedo acceder a su solicitud, señor Senador.
El señor NAVARRO.- Entonces, señor Presidente, estas reuniones de Comités, a las cuales yo asisto en representación del Partido País, deben celebrarse de manera formal, porque no son reuniones de amigos. En este caso, era una reunión de trabajo sobre un tema muy importante, donde, efectivamente, le pedí la palabra -estaba a sus espaldas- para señalarle que debíamos votar todos los artículos.
Yo entiendo que debe haber unanimidad para hacer un tratamiento abierto y no ganar posiciones. De lo contrario, en otras reuniones de Comités, mi voto no estará disponible.
Yo quiero una televisión pública de verdad. Aquí creo que algunos están promoviendo un acuerdo, pero no confío en sus intenciones: si quieren o no salvar a TVN, o dejarla "chanchita" para el próximo Gobierno.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Prokurica.


El señor PROKURICA.- Señor Presidente, lamentablemente, Televisión Nacional de Chile se ha convertido, durante la actual administración, en uno de los casos emblemáticos de fracaso en el manejo no solo de las finanzas televisivas, sino también en materia de rating.
A mediados de septiembre del año en curso, la Superintendencia de Valores y Seguros realizó un reporte sobre las ganancias y pérdidas de la industria televisiva, en el que las cifras de TVN siguen siendo negativas.
El canal público informó que de enero a junio de 2017 anotó pérdidas por 4 mil 334 millones de pesos. Hay que tener en cuenta que sus pérdidas llegaron a 25 mil 992 millones, el 2015, y a 14 mil 534 millones, el 2016.
Hoy, señor Presidente, analizamos una iniciativa que tiene por objeto capitalizar a Televisión Nacional en más de 50 millones de dólares.
Yo, en general, siempre he votado a favor de proyectos de esta naturaleza, como lo hice en el caso de la capitalización de CODELCO, del Fondo de Estabilización de Precios del Cobre para la Empresa Nacional de Minería, y de otras empresas públicas. Pero ahora hay una gran diferencia: este canal, supuestamente de todos los chilenos, fue entregado por la administración anterior con el mejor rating en los noticiarios y, además, con recursos en caja (números azules).
La pregunta es qué pasó para que llegáramos a tener una empresa endeudada y con uno de los peores ratings televisivos del país.
¿Ha reconocido la actual administración alguna responsabilidad?
Pareciera que no.
Pero esta no es la principal razón por la cual no voy a apoyar este proyecto, señor Presidente.
Creo que el Ejecutivo tiene las prioridades cambiadas en cuanto al destino y uso de los recursos de todos los chilenos.
Es así como la región que represento en este Senado, la de Atacama, fue literalmente abandonada por el Gobierno pese a los momentos difíciles que vivía a causa de dos aluviones.
Hemos sido afectados por dos catástrofes de la naturaleza: en marzo de 2015 y el 13 de mayo de este año. Y permanentemente se nos ha negado la ayuda básica, con el argumento de que el Estado no cuenta con recursos para ir en apoyo de la gente de Atacama.
¡Se ha llegado a límites increíbles, señor Presidente!
Este año el Gobierno, después del segundo aluvión, que significó que las personas perdieran sus bienes por segunda vez, producto de que no se hicieron las obras de mitigación que debieron ejecutarse el 2015, ni siquiera pagó el bono de enseres -no había recursos para ello-, por lo que debió pagarse con el FNDR, o sea, con recursos de la propia región. ¡Y es la ayuda mínima que cualquier ciudadano tiene que recibir después de una catástrofe!
No puedo votar a favor de este proyecto.
En mi región, señor Presidente, con seguridad me preguntarían por qué el Ejecutivo tiene recursos para TVN y no para apoyar a los afectados por catástrofes de la naturaleza.
Y puedo dar muestras de que la brújula de La Moneda anda perdida y totalmente descontrolada.
Este Gobierno le niega la ayuda a la gente de Atacama, que perdió todo lo que tenía, y sin embargo, con el voto favorable de varios de mis colegas, aumentó en 47 los parlamentarios, con un costo de 18 mil millones de pesos.
Este Gobierno acaba de capitalizar la Empresa Nacional del Petróleo con 400 millones de dólares. ¡A sola firma! No quisieron poner adónde iban esos recursos.
Este Gobierno sigue pagando a los falsos exonerados. ¡Más de mil millones de pesos mensuales!
Este Gobierno desembolsa 4,5 millones de dólares en bonos para los funcionarios del BancoEstado.
¡Y suma y sigue!
Como si esto fuera poco, de los 1.500 millones de dólares que la Presidenta Bachelet comprometió cuando estuvo en Atacama el año 2015 y en varias otras oportunidades, incluido el 21 de mayo (y no es un error -se lo digo al Director de Presupuestos-, porque ella lo señaló varias veces), mil millones desaparecieron. Y los 500 restantes, que se destinarían al programa de reconstrucción de la Región de Atacama, según me he enterado por una información de la Contraloría, están depositados en una cuenta en Estados Unidos.
¡Cómo puede uno votar a favor de una iniciativa que busca entregar más de 50 millones de dólares a una empresa, si a mi gente le han negado la ayuda mínima que todo ciudadano debe recibir cuando enfrenta una catástrofe de la naturaleza!
Yo, señor Presidente, voy a votar en contra, porque este es un Gobierno que tiene la brújula perdida en materia de gasto fiscal. Aquí se gasta en algunas cosas, pero lo prioritario queda de lado.
Voto que no.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Hago presente que estamos votando todas las enmiendas unánimes, salvo las relativas a la capitalización, tal como lo vimos en la reunión de Comités.
Lo preciso para que los Senadores sepan qué se está votando.
Tiene la palabra el Senador señor Moreira.
El señor MOREIRA.- Señor Presidente, para mayor rigurosidad, me gustaría que el señor Secretario indicara nuevamente qué normas unánimes están en votación. Algunos no las alcanzamos a escuchar en su momento.
Se lo agradecería, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- El señor Secretario dará lectura, otra vez, a las disposiciones que, luego de la conversación en los Comités, acordamos despachar hoy. Pero reitero que no se contempla todo lo relacionado con la capitalización de TVN, para que quede claro.
Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Primero, hay que precisar que en esta votación no se incluyen las normas de quorum especial en las que hay diferencias entre las dos Comisiones informantes (Transportes y Hacienda) ni aquellas que se acogieron por mayoría. Esas enmiendas no están contempladas en esta votación.
Las modificaciones que sí se encuentran incorporadas en la votación son las siguientes: el inciso final del artículo 2º propuesto por el número 1); el inciso tercero del artículo 3º propuesto por el número 2); el ordinal viii del número 17); los ordinales i y ii del número 20), y el número 24), todos del artículo único del proyecto. Son normas de quorum calificado y requieren para su aprobación 19 votos favorables.
También están en votación las siguientes disposiciones de rango orgánico constitucional: las letras a) y b) del artículo 5º propuestas en el numeral 7); el inciso segundo del artículo 12 propuesto en el número 13), y el ordinal iii del número 26), enmiendas que precisan para su aprobación 21 votos afirmativos.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Quinteros.


El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, en verdad, hay que considerar que este es un proyecto de ley de salvataje para Televisión Nacional ante la difícil situación económica que atraviesa.
Las causas de tal crisis son materia de otro análisis. Acá se dijo que se entregó el canal con números azules. Habría que ver qué medidas se tomaron durante la administración del señor Uriarte y ahí sacar las conclusiones de por qué se originó la debacle. Pero eso, como señalé, es materia de otro análisis.
Para mí, la presente iniciativa es de salvataje, por la difícil situación económica que vive TVN, pero también podría abordar de manera profunda el modelo de medios que viene para el futuro, con el ingreso de Internet, y cómo en ese nuevo modelo es necesario contar con una plataforma de contenidos públicos que viajen por diferentes señales. En ese marco, Televisión Nacional sería una señal más junto a plataformas de Internet, radios, entre otros medios.
¿Hacia dónde va la televisión abierta y cómo se integra eso a los múltiples medios que existen hoy día? Es una pregunta que no se responde en este proyecto de ley.
Es decir, el rol de la televisión pública es uno más dentro de la multiplicidad de medios de consumo masivo, donde lo relevante son los contenidos. Y en esa discusión se debe precisar qué tipos de contenidos necesita incentivar y desarrollar la televisión pública o los medios públicos.
El artículo único de la iniciativa amplía el giro de la empresa: desde un canal de televisión a una concesionaria de servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión, de servicios intermedios de telecomunicación y de servicios audiovisuales.
TVN, a través de sus contenidos en las diversas plataformas, debe velar por cuidar la diversidad religiosa, económica, política, cultural y regional, y valorar el respeto a la democracia y los derechos humanos.
También tiene que velar por el pluralismo y objetividad como eje de todos sus contenidos, con un fuerte énfasis en contenidos locales.
En una de las normas del proyecto se establece que Televisión Nacional realizará un manual de sus actividades y quehaceres, denominado "Compromiso para el cumplimiento de la Misión Pública", el cual será aprobado por el Directorio.
Es fundamental, señor Presidente, que dicho manual sea, tal como dice su nombre, público. Y que además tenga un administrador que se encargue de recoger cotidianamente la opinión de las audiencias respecto a los contenidos del canal.
Asimismo, es clave en la discusión profunda del devenir de los medios plantear que Televisión Nacional debe transformarse en una plataforma de contenidos de interés nacional que viaje a través de diferentes medios: televisión, radio, Internet y otras nuevas señales, constituyéndose de esta manera en una fábrica de contenidos relevantes para todo Chile y sus regiones.
Señor Presidente, creo esencial que Televisión Nacional garantice lo siguiente:
-Promover los valores democráticos establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales.
-Fomentar la educación y el enriquecimiento cultural de la sociedad chilena.
-Promover la identidad de cada una de las regiones del país, generando las condiciones para una integración regional y nacional.
-Fomentar el desarrollo de la industria audiovisual que da empleos y garantiza mayor profundidad a la mirada del país.
-Facilitar de manera real el acceso a los contenidos de Televisión Nacional, mediante su archivo, a los canales regionales y comunitarios.
Voy a votar a favor de este proyecto, señor Presidente, porque creo que Televisión Nacional es el único medio público de comunicación que va quedando y, por lo mismo, considero necesario defender un medio que sea pluralista y que también se ocupe de las regiones.
--(Aplausos en tribunas).
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Hago presente que está prohibido realizar manifestaciones en las tribunas.
Tiene la palabra el Senador señor Ossandón.
El señor OSSANDÓN.- Señor Presidente, quería solicitar autorización para que ingresaran los asesores, pero usted ya dijo que no.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Girardi.


El señor GIRARDI.- Señor Presidente, no me voy a referir al fondo de la discusión porque ya lo haremos cuando se analice el tema del financiamiento. Solo quiero decir que es importante que hoy día podamos construir con la Oposición y con todos los sectores independientes aquí presentes un acuerdo, pues lo que está en debate es la viabilidad de la televisión pública en Chile.
Tenemos una televisión pública que, a diferencia de otros medios de comunicación, no ha recibido aportes ni capitalizaciones. Yo quiero ser muy claro: la mayoría de los canales, si no hubieran recibido capitalización a través de los privados, estarían viviendo una crisis muy similar a la de TVN. Este es un escenario tremendamente desigual.
Por eso, entendemos que en general -así me parece que debiera ser- existe consenso en la Sala entre todos los Senadores y las Senadoras respecto a la importancia de la televisión pública.
Eso me parece relevante y quiero valorarlo.
De ahí que hemos accedido a establecer un protocolo de acuerdo y votar hoy en la mañana solamente aquellos aspectos que no tienen relación con el financiamiento, entendiendo que para viabilizar la decisión de respaldar el financiamiento de TVN se ha de clarificar que los fondos pertinentes se dirigirán a fortalecer la vocación de televisión pública y que se analizará de qué manera puedan ser invertidos en mejorar todo el proceso de digitalización del canal. Esto último ha sido un anhelo muy profundo y tal vez quedará postergado, pero es necesario mencionarlo a modo de paréntesis porque somos partidarios de que exista un canal cultural en la televisión pública.
En esa transición se va a establecer una señal para contenidos culturales, infantiles, científicos, que será abierta y de alta definición. Nosotros esperamos que este no sea el pariente pobre del medio, sino que se constituya en una apuesta estructurante para fortalecer lo que llamamos "objetivos fundamentales de la televisión pública".
En lo personal, no quiero que en mi país la parrilla programática televisiva en general sea definida por lo que llamo los "gerentes de marketing" de los grandes avisadores del retail, de las farmacias, de las isapres, de las AFP, de los bancos; sino que exista una vocación pública y que cuente con recursos para poder garantizar una televisión de calidad.
Por eso, voy a votar a favor de esta iniciativa, que requiere quorum especial, y nos vamos a sumar para construir un acuerdo entre todos, de forma tal que podamos garantizar y viabilizar el financiamiento de Televisión Nacional.
He dicho.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor García-Huidobro.


El señor GARCÍA-HUIDOBRO.- Señor Presidente, en primer lugar, quiero manifestar que estamos votando lo que se aprobó unánimemente en ambas Comisiones, exceptuando lo informado por usted. Sin embargo, considero importante consignar los temas que nos tienen bastante molestos, que se relacionan con la administración del canal en los últimos años.
Comienzo mi intervención señalando que tuve la oportunidad de analizar la iniciativa en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones (de la que formo parte); con el ex SEGEGOB, Marcelo Díaz; y con la Ministra señora Narváez, que ahora está preocupada de este tema.
Llama la atención que exista una herencia que no se había dado antes. El año 2013 existían en caja 38 mil millones de pesos. En el 2014 se registraron pérdidas por 6 mil millones. En el año 2015, por 26 mil millones. En el 2016, por 14 mil 600 millones. Y se calcula que a mediados de este año las pérdidas en este canal ya van en alrededor de 6 mil millones de pesos. Si no fuera por la devolución que aceptó Impuestos Internos, cerca de 9 mil millones de pesos, la estación no podría estar funcionando en este instante.
¡Esa es la realidad económica derivada de una pésima gestión!
Y lo estamos viendo reflejado justamente en la desesperación con que se necesitan recursos para que esta televisión pública, que nos pertenece a todos los chilenos, pueda seguir funcionando. Espero que ello se pueda acordar, tal como se conversó con el Ejecutivo en la reunión de Comités.
En segundo lugar, señor Presidente, quiero manifestar mi protesta como Senador de regiones respecto de lo ocurrido con la estación pública: en vez de haberse ampliado, se ha restringido.
En la Región de O'Higgins, a la cual represento, la única señal de canal abierto es TVN. No obstante, no llega a toda ella, sino a algunas partes y no se ha ampliado. Inclusive, el Directorio visitó mi Región y nos consultó acerca de cuáles eran nuestras propuestas sobre lo que tiene que ser la televisión, la información y la cobertura. ¡Pero pasó justo lo contrario! Nosotros teníamos un informativo regional al mediodía y uno en la noche. Hoy ya no existe el del mediodía, como tampoco algo que era sumamente importante: todos los sábados se realizaba una entrevista a alguien significativo de la región o de cualquier otro lado, pero que se relacionaba con temas regionales. ¡Eso también desapareció!
La verdad es que, en lugar de haber avanzado, Televisión Nacional hoy día es un canal concentrado en Santiago: todas las preocupaciones están ahí. ¡En la Capital sí existe información al instante! Pero en las regiones, en vez de avanzar en la descentralización, ha ocurrido lo contrario: se ha impedido que puedan contar con su propia información en televisión abierta.
Señor Presidente, creo que eso es lamentable. Y ojalá que en los compromisos, si es que hay un acuerdo al respecto, una de las cosas fundamentales sea reforzar la información para cada una de las regiones y nuestras localidades.
Uno se pregunta: con esta capitalización, ¿va a mejorar la administración actual? Eso es clave, señora Ministra (por su intermedio, señor Presidente). Debe existir un compromiso claro del Ejecutivo y también de TVN para abrirse, para que los recursos se inviertan bien y para que haya una reestructuración completa con el fin de poder seguir sobreviviendo como canal público.
Considero que eso es fundamental, y espero que se llegue a un acuerdo en las próximas horas.
Por otro lado, señor Presidente, quiero valorar el hecho de que el Senado mantenga la ratificación de los Directores. Porque el proyecto no lo contemplaba originalmente, y, conforme a los artículos que estamos votando aquí, los directores van a ser ratificados por el Senado, tal cual lo establece la norma vigente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Tuma.


El señor TUMA.- Señor Presidente, el proyecto que nos ocupa nos da la oportunidad de realizar un debate respecto del rol que desempeñan los medios de comunicación, particularmente aquellos que son financiados por el Estado, por todos los chilenos.
Y de ahí surgen dos preocupaciones.
La primera tiene que ver con cuáles son los contenidos para lograr que un medio de comunicación transmita valores culturales; valores que signifiquen la expresión de la diversidad; valores que incluyan culturalmente a toda la población. Y esto dice relación, entonces, con cómo recogemos las diferentes culturas; con cómo creamos un canal multicultural; con cómo hacemos una alianza, una política de comunicaciones bastante más integral que un canal o una señal de televisión.
Del mismo modo, habría que elaborar un diseño con otros medios de comunicación a fin de llegar a la población, a la ciudadanía con este mensaje de educación: educación cívica, educación cultural, con programas que no necesariamente serán rentables.
Mi segunda preocupación pasa por que con este debate logremos que Televisión Nacional nos garantice rentabilidad. ¡Esa no es la cuestión, señor Presidente! La discusión debe radicar en cómo garantizar que los chilenos tengan acceso a la diversidad cultural, a la información, al pluralismo, a la calidad de los programas, a darles más oportunidad a todos los televidentes para ver un canal con mayor diversidad, tal como la que muchas veces ofrece durante 24 horas la televisión por cable, a la cual no tienen acceso los sectores más vulnerables.
¿En qué momento los niños de esos sectores pueden acceder a una televisión apropiada y diseñada para ellos? No existe un horario adecuado. Los horarios prime, o de máxima audiencia, están destinados a un tipo de programas que aprecia otro segmento de los ciudadanos. Pero nosotros, como legisladores, tenemos la obligación de crear las condiciones para que nuestros niños y nuestra población sean educados y reciban programas que les aporten algo, que les brinden una identificación.
Ahí está, por ejemplo, lo que concierne a las identidades territoriales.
¿Qué va a pasar, ya sea que exista o no esta legislación, con la restricción que afecta a las regiones desde el punto de vista profesional? Y me refiero a sus profesionales, a sus operadores, a las oficinas regionales, a la señal que se emita con relación a la posibilidad de recoger lo que ocurre en su entorno.
En regiones no nos interesa mucho lo que pasa en Santiago, en la Capital. Lo que nos importa es que el canal de Televisión Nacional dé cuenta también de lo que pasa en nuestro entorno.
Otro aspecto tiene que ver con ampliar la cobertura.
Hay sectores de la Región de La Araucanía en que no hay acceso a la señal de Televisión Nacional.
En mi opinión, este debate es riquísimo y representa una gran oportunidad, primero, para formarse la convicción de que este no es un negocio, de que no estamos buscando la rentabilidad, sino que el Estado realice un aporte serio al acceso a la información, a la educación cultural, a la educación cívica y a las expresiones regionales.
Señor Presidente, esta iniciativa va a salir adelante mediante un acuerdo. En lo personal, me gusta mucho que hayamos abierto el espacio para llegar a uno que nos permita ver cómo garantizamos un mejor canal de televisión, no necesariamente más rentable, pero sí con mayores objetivos por cumplir. Porque también tendrá que hacerse cargo de la preocupación que existe a nivel territorial en relación con el rol educativo, comunicador e informador que habrá de poner al servicio de la población.
Voto favorablemente las normas que fueron aprobadas por unanimidad y quedo a la espera de un acuerdo que posibilite contar con un canal para todos los chilenos.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, como en muchas ocasiones tenemos un objetivo coincidente con la Derecha, al menos en su expresión pública: ¡Salvar a TVN!
Sin embargo, quiero llamar la atención respecto a que el artículo 3° que se propone elimina todas las condiciones necesarias para una televisión pública. Y esto se lo advierto a todos quienes han pronunciado discursos regionalistas en la Sala. Todos rasgan vestiduras por las regiones, pero al final van a aprobar este artículo 3°, que elimina completamente un conjunto de condiciones esenciales para toda televisión pública.
El precepto aprobado por el Senado y también por la Cámara de Diputados establecía que: "Se reconoce en Televisión Nacional de Chile un rol diferenciador, en virtud del cual su servicio estará orientado principalmente a satisfacer el bien común. En consecuencia, su programación deberá propender a": fomentar la educación y el enriquecimiento cultural de la sociedad chilena; promover los valores democráticos, los derechos humanos y establecer la formación cívica, la información, formación y participación ciudadana permanente; promover el pluralismo; promover la identidad de cada una de las regiones del país, generando condiciones para una real integración regional, nacional e internacional; fomentar el desarrollo de la industria audiovisual nacional; facilitar el acceso de canales regionales, comunitarios y de otras instituciones a sus archivos, y muy especialmente, contribuir al cumplimiento de estos objetivos en torno a lo público.
¡Todo eso desaparece!
Señor Presidente, tuvimos una reunión y todo el debate se ha concentrado en un protocolo sobre lo económico. Después de cinco períodos en este Congreso tengo una sola certeza: ¡Los protocolos jamás se cumplen! ¡Jamás se cumplen! Y me preocupa profundamente el protocolo que la Nueva Mayoría, que no ha sido capaz de sujetar ni siquiera el voto de sus candidatos presidenciales, hoy día quiere firmar con la Derecha. Porque con este artículo 3° están matando a la televisión pública.
Es falso todo lo que se dice en el sentido de que quieren salvar a Televisión Nacional: ¡Es falso! Aquí, en el artículo 3°, desaparece de manera absoluta la función esencial que se había determinado. Es más, se habla de la empresa, ya ni siquiera de TVN. Dice: "la empresa desarrollará un instrumento de planificación, denominado "Compromiso para el cumplimiento de la Misión Pública.".".
¿Cuál misión pública, señor Presidente?
La misión pública la definíamos en el artículo 3° con todas las condiciones relacionadas con la cultura, la diversidad de los pueblos originarios, la preocupación por las regiones, los derechos democráticos, la participación. ¡Nada! ¡Todo eso fue volado de una sola pasada!
Que alguien en esta Sala me diga dónde va a radicar la función pública. Si esto se hace a través de un documento que elabore la empresa que va a desarrollar un instrumento de planificación, denominado "Compromiso para el cumplimiento de la Misión Pública", tengo plena certeza de cómo va a ser si Piñera es Presidente de Chile. ¡Lo tengo clarísimo! Veo a una empresa cuyo cumplimiento de la misión pública va a ser radical, total y absolutamente opuesto a lo que hoy día señala el texto aprobado por el Senado.
Y eso se lo advierto a la Nueva Mayoría para que explique bien a la ciudadanía el paso que está dando. Porque todo lo relativo al financiamiento se ha centrado en discutir acerca de los 47 millones de dólares que se requieren para pagar deudas, ni siquiera para capitalizar la tarea fundamental de una televisión pública.
Entonces, nos distraen con el debate de las lucas.
Yo quiero que los trabajadores sigan en TVN, quiero fortalecer la televisión pública. Sin embargo, en el artículo 3° que nos proponen se la trata como a una empresa. Hablan de un compromiso en el cumplimiento de la misión pública, pero desaparecen los intereses fundamentales que debiera tener.
¡Seamos francos! Si se aprueba el artículo 3° tal como está ahora y se elimina lo que señalan los siete literales que cité para hacer un resumen, se le dará facultad al directorio con el objeto de que pueda emitir un documento de planificación que va a depender del Gobierno de turno. Porque el duopolio de la política se sigue repartiendo la conformación del directorio.
Si me dicen que la televisión pública no va a fomentar la educación, no va a fomentar los valores democráticos, no va a promover la identidad de cada una de las regiones, no va a desarrollar la industria audiovisual, es porque la quieren como una televisión-empresa. Es decir, que se bata sola, que compita en el mercado con Mega, con Canal 13, con todas las estaciones televisivas que cuenten con el respaldo de grupos económicos poderosos que, efectivamente, las capitalizan.
Someter a TVN a este training va a hacer que paguemos la deuda que hoy día arrastra, que la asumamos todos los chilenos. Y luego nos dirán que a Televisión Nacional de Chile la van a convertir en una estación muy parecida a las de los privados. O sea, le vamos a pagar la deuda al próximo dueño de TVN.
Yo quisiera escuchar un compromiso público de los Senadores Allamand, Espina y Larraín en el sentido de que no van a vender TVN si Piñera es Presidente. Por eso hay que derrotarlo en noviembre y estamos trabajando en tal sentido.
Me pronunciaré en contra de este artículo. Y si se votó en paquete, también de lo demás.
El señor GIRARDI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Ignacio Walker.


El señor WALKER (don Ignacio).- Señor Presidente, esta es una de las discusiones más importantes que hemos tenido en el último tiempo. Y espero que el acuerdo que se estaría forjando, según se dice, llegue a buen puerto.
Porque la pregunta es una sola: ¿queremos un canal público, estatal, no gubernamental y, por lo tanto, no oficialista en Chile? ¿Necesitamos o no un canal de esas características?
Mi respuesta es: categóricamente, sí. Y lo que está en juego en este proyecto es justamente la viabilidad de un canal público, estatal, no gubernamental para Chile.
Esto tiene mucho que ver con la forma en que se organizan ciertas actividades, especialmente en un nivel estratégico, y con el rol que cumple el Estado en esos niveles.
Doy algunos ejemplos: CODELCO, en la gran minería del cobre; BancoEstado, en el sector financiero; ENAP, en el sector energético; el Metro, en el transporte público; Televisión Nacional de Chile, en una industria absolutamente decisiva, fundamental, que influye en la formación de la opinión pública. Ese es el rol que ha cumplido el canal, especialmente desde el año noventa en adelante.
En todos esos sectores que he mencionado el Estado cumple un rol fundamental, de equilibrio, porque son estratégicos. Y dudo que exista un sector más estratégico, por su influencia y por el peso que tiene en Chile y en el mundo, que la televisión.
Seamos claros. Desde la recuperación de la democracia, Televisión Nacional de Chile ganó una notable credibilidad en las audiencias e indujo -y esto es tan importante como lo anterior- a una apertura de los demás canales, propendiendo a un verdadero pluralismo periodístico que no existió en el canal público ni en los privados durante los 17 años anteriores, por razones obvias.
Por lo tanto, Televisión Nacional ha hecho una contribución decisiva a la democracia y al pluralismo en Chile desde el año noventa en adelante. Su eliminación o desaparición -ojo, que eso es lo que está en juego; y no se puede descartar si no se aprueba el proyecto, sin perjuicio de las modificaciones que se le introduzcan y los acuerdos que se logren- dejaría a las audiencias con solo una opción: canales privados, con criterios de mercado, lo que daría como resultado un fuerte deterioro del pluralismo.
En consecuencia, mucho más que un salvataje financiero, mucho más que una capitalización, aquí están en juego la calidad de la democracia y el pluralismo.
No quiero culpar a la Administración anterior, pero varios lo han dicho: no todo lo que brilla es oro. El estado en que se recibió Televisión Nacional de Chile deja mucho que desear. Recordemos las permanentes pugnas entre el presidente del Directorio y el director ejecutivo; los directivos que migraron a Canal 13. Además, el área dramática entera se fue a Mega, de la mano de Quena Rencoret.
Pero no quiero que esto devenga en un debate sobre la Administración actual o la anterior. Quiero decir que ahí hubo una responsabilidad importante; que todos tenemos responsabilidades, pero que lo que cabe ahora es enfrentar la crisis de la televisión abierta. Porque eso es real. Todos los demás canales privados han recibido fuertes capitalizaciones de parte de sus inversionistas y dueños. Por lo tanto, sería una especie de competencia desleal privar al canal estatal de aquello.
Señor Presidente, termino con lo siguiente. Es mucho lo que está en juego aquí. Lo digo como Presidente de la Comisión de Educación: sería un contrasentido que a dos semanas de haber promulgado la ley que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio se cayera un proyecto como este, que, entre otras cosas, da origen a una segunda señal pública, volcada al tema de la cultura y la ciencia.
Espero que lleguemos a un acuerdo para arribar a buen puerto con este barco, porque Chile necesita -insisto- un canal público, estatal, no gubernamental, no oficialista, que sea garantía de la democracia y el pluralismo.
He dicho.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor De Urresti.


El señor DE URRESTI.- Señor Presidente, valoro enormemente que estemos discutiendo esta iniciativa, pero echo de menos que el debate permita separar el aspecto financiero -existe consenso en que hay un déficit enorme, que aquí se está solicitando subsanar- de la definición institucional sobre el rol del canal estatal.
Respecto a lo primero, para transparentar las cosas, sería bueno saber cómo llegamos a esta deuda, cómo se fue acumulando; si los recursos se gastaron en inversiones, en desarrollo o en contar con "rostros" carísimos para competir en el mercado y en lo banal, en lo superfluo con otros canales. Televisión Nacional debiera tener una apuesta distinta. Por eso es imprescindible que la señal cultural sea un elemento fundamental de la presente iniciativa.
No estoy dispuesto a concurrir con un aporte económico sin que nos expliquen en qué y cómo se gastaron los recursos. Sé que están acá los trabajadores que han seguido este proceso. Les pido a ellos, a los sindicatos que se atrevan a denunciar a aquellos que gozan de sueldos millonarios y que no tienen ningún compromiso con el canal, sino que simplemente son aves pasajeras que hoy pican aquí y vuelan cuando les ofrecen un mejor contrato en otra parte, dejando que el Estado pague los costos.
Todo mi reconocimiento a los trabajadores que van habitualmente al canal, a los asalariados, a los técnicos, a los que han hecho carrera en él. Pero que no se escude detrás de este tipo de decisiones un conjunto de "rostros" que al primer ofrecimiento de más de plata en el canal del lado, migran sin ningún problema. Y los costos e indemnizaciones son asumidos por el canal público. Ese aspecto tenemos que clarificarlo.
Yo pediría -está el Ejecutivo acá- que en la discusión que continuará en la tarde o mañana el Directorio y la Comisión informen de qué manera hemos llegado a tener esta deuda.
Aquí no ha habido una catástrofe, un aluvión, una corrida del avisaje, pero sí un conjunto de decisiones que no han sido las más adecuadas. Por tanto, es importante que, si vamos a capitalizar a TVN, sea para renovar las señales, para mejorar los productos; no para indemnizar a un "rostro" millonario que simplemente era un ave pasajera que no tenía ningún compromiso. Al contrario, hemos escuchado en los últimos días opiniones muy desagradables y poco afortunadas de personajes ancla del canal nacional, que son agraviantes para las funciones públicas. Eso no corresponde.
En segundo lugar, despejada la parte financiera, del salvataje, en que -reitero- les pido a los sindicatos que sean claros en la defensa de los trabajadores, no en la de los "rostros" o de los oportunistas que en cada pasada ganan gran cantidad de dinero, debemos avanzar hacia una plataforma de contenidos que sea plural, diversa, que represente lo que es este país y que no tenga la visión centralista, homogénea que debemos soportar y sufrir desde las regiones.
Y no me digan que es un canal con presencia en regiones, porque solo está en algunas de ellas. De ninguna manera tiene una presencia equitativa en nuestro territorio. En las regiones simplemente debemos intoxicarnos con el choque o con el "portonazo" de turno en el barrio alto de Santiago. Eso no corresponde a la visión y vocación que debiera tener un canal público.
Si algo hemos avanzado en materia legislativa, es en poder darles un espacio a los creadores, a toda la industria audiovisual que se ha ido desarrollando y consolidando en Chile. Nuestro canal debiera ser la correa transmisora de esos creadores, de esas obras, de esos artistas.
Por último, quiero decir algo sobre la identidad regional.
Señor Presidente, a los ministros y ministras que están aquí presentes: no puede haber un desarrollo equitativo de nuestro país si no hay pluralidad territorial, pluralidad de lo que es la sociedad.
¿Dónde está la representación de los pueblos originarios en TVN?
¿Hay un directorio que represente a las etnias o, incluso más, a la equidad de género?
Creo que ahí hay una serie de inequidades brutales, y espero que en el transcurso de la discusión se corrijan.
Hacemos grandes discursos en materia de equidad, de igualdad. Pero me pregunto cómo está la equidad de género en el Directorio de TVN. ¡Cero!
¿Cómo está la representación de pueblos originarios? ¡Igual!
¿Y la de diversidad sexual?
Entonces, ¡por favor!, utilicemos el mismo criterio, incorporemos los valores que el Gobierno, en buena medida, ha impulsado, para que en Televisión Nacional de Chile nos veamos reflejados todos, no solo la élite santiaguina y los problemas que la aquejan, con absoluto desconocimiento de lo que ocurre en el resto del país, tanto en el ámbito cultural como en el noticioso.
Es cuanto quería manifestar, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Montes.


El señor MONTES.- Señor Presidente, yo comparto lo que varios colegas han dicho: este tema es fundamental. Estamos en una discusión de país, mucho más global que lo únicamente financiero. Y me parece muy importante la idea de buscar un acuerdo, con perspectiva integral, de futuro.
Los cálculos cortoplacistas, que tienen que ver con el que viene aquí o más allá, y la falta de un pensamiento más general acerca del papel que este instrumento juega en la construcción nacional la verdad es que nos hacen perder potencialidad y posibilidades de tener un país más creativo, más innovador, más unido, de mejor calidad.
Mucha gente ha escrito acerca de qué ocurrió con nuestra televisión. En definitiva, nos pasó algo parecido que en otros ámbitos de la vida nacional: se diluyó el valor y la importancia de lo público; se creyó que la mera competencia aseguraba calidad; se dejó la regulación al mercado, representado en el rating, como asignador de distribución publicitaria.
El resultado de todo ello es, en general, una televisión que no tiene gran calidad, como dicen muchas encuestas de opinión; con mucho contenido superfluo; con baja oferta cultural; con escasa producción educativa, como señaló el Senador Ignacio Walker; con problemas financieros, agravados por la competencia con otras plataformas.
Hoy, seis de los siete canales son deficitarios. No es un problema de Televisión Nacional, sino -como dicen algunos- de la industria.
Además, existe un concepto de pluralismo bastante limitado, tanto en lo regional como en muchas otras dimensiones.
La televisión pública está sufriendo las mismas dificultades que el resto de los canales. Y presenta otros problemas: el modelo de financiamiento que utiliza pareciera no ser viable, en definitiva.
Ahora, ¿qué está en juego en esta discusión? Esencialmente, dos cosas.
La primera es reivindicar la importancia de una televisión pública. Por eso, me parece muy relevante lo que aquí se ha ido insinuando e imponiendo, porque hubo un momento en que se pensó que el canal nacional era un actor más que competía con los otros actores, sin tener claros su propia especificidad y su rol.
La televisión pública debe ser un factor de identidad cultural, que refleje nuestras características propias, en educación y en muchas otras cosas. Los otros canales también podrían aportar en ese ámbito, pero ella tiene una obligación singular.
El tema del pluralismo se debe rediscutir. Hay que ver no solo las variantes políticas, sino también las religiosas, sociales, culturales, valóricas.
La televisión pública tiene que ser expresión de la diversidad regional, como se ha dicho; con una función informativa por excelencia, que entregue una visión del país real; y debe hacer mucha difusión cultural y educativa.
La importancia de una televisión pública no debiera ser motivo de disputas a estas alturas, lo cual valoro mucho.
Leí lo que escribió Mauro Valdés, Director Ejecutivo de TVN durante el Gobierno pasado, quien reafirmó la importancia de una televisión nacional y cuestionó la viabilidad de su modelo de financiamiento.
Y hoy día en la mañana quedé sorprendido con Gonzalo Cordero, quien señaló que la televisión pública era fundamental y necesaria para el funcionamiento del país y, además, que debía contar con financiamiento público, opinión que dejó a otro panelista del programa, de apellido "Lagos", como más conservador...
En segundo lugar, además de reivindicar el valor de una televisión pública, está en juego la necesidad de avanzar hacia un nuevo modelo de financiamiento, que no voy a entrar a desarrollar, por la importancia que reviste su discusión.
El tránsito a todo esto no es fácil. Pero ya se cambió el giro y características de la televisión pública. Ahora hay que discutir en profundidad los objetivos y el modelo de financiamiento, el cual no puede afectar su independencia y autonomía.
El proyecto contempla normas respecto al Directorio, a las cuentas, etcétera, pero hay que asegurar la independencia y la autonomía.
En resumen, considero muy importante la televisión pública como fuente de información, como expresión de identidad nacional y como vía de difusión cultural y educativa.
La necesidad de reforzar ese carácter requiere enfrentar el modelo de financiamiento, que ha hecho crisis y no resulta adecuado para este tipo de señal pública. Hay que modificarlo, pero asegurando la autonomía y la independencia de TVN.
Yo estoy por aprobar lo propuesto. Sin embargo, aquí se debe mirar con mucha responsabilidad lo que implica tener este canal público. Hay que valorar su historia, pero proyectarla hacia adelante, en otro nivel. Tenemos que asumir que se trata de una herramienta para la construcción de país, para la construcción nacional.
Así que ¡mucho cuidado con improvisaciones en la toma de decisiones!, pues pueden afectarnos seriamente hacia delante.
Gracias, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, me imagino que este va a ser un debate intenso, apasionado, en el cual, lamentablemente -lo digo con responsabilidad-, se mezclan dos cosas: lo que uno sueña o considera mejor como televisión pública -para lo cual hay un proyecto que sustituye iniciativas anteriores- y lo relativo al financiamiento de TVN.
No obstante, lo único que he escuchado últimamente es que hay que aprobar rápidamente el proyecto en debate, porque, si no, Televisión Nacional va a quebrar.
Entonces, se trata de aprobar algo para que ello no ocurra.
Y la discusión de fondo, sobre qué tipo de televisión pública uno considera mejor, y que además requerirá un acuerdo -porque de lo contrario será difícil de llevar adelante-, queda postergada o entregada a un protocolo, que se conversará hoy, a 26 días de una elección presidencial y parlamentaria.
Por tanto, señalo muy responsablemente, con el mejor de los espíritus, que voy a colaborar en la medida de mis posibilidades en dicho protocolo, para ver qué se acuerda, porque ya no se trata de tener una televisión pública, sino de salvar el canal estatal actual.
Me dan el siguiente argumento: "Lagos, si no se aprueba el proyecto, se acaba el canal y te quedas sin nada".
Entonces, claro, en esa disyuntiva, no puedo ser responsable de que desaparezca TVN. Pero me parece que la discusión que estamos sosteniendo es muy apresurada.
Una alternativa -si uno fuera más cínico- sería plantear: "Dígame cuáles son los vencimientos de los próximos pagos de TVN, aprobemos un presupuesto acotado a dichos pagos para salvarla de la quiebra y después discutamos en propiedad qué queremos como televisión pública".
Esa es una opción si el problema es TVN, a menos que los 60 millones de dólares sea la cantidad exacta que se requiere para pagar las deudas, pero no lo creo, porque entiendo del presupuesto que aprobamos en la Comisión de Hacienda que existe un plan hacia adelante.
No voy a entrar a señalar responsabilidades, porque no es el minuto para hacerlo. Pero la pregunta es si queremos discutir sobre televisión pública o respecto del cierre de un canal que tiene severos problemas financieros.
Así se ha transmitido y es lo que ha trasuntado el Gobierno.
Eso, como primer punto.
En seguida, me voy a referir a las regiones.
Algo debe de estar ocurriendo en TVN, pues en todas las regiones -¡en todas!- el noticiero del mediodía, que era de carácter regional, desapareció. No me voy a hacer cargo -¡para qué!- de los periodistas o de los funcionarios despedidos. Pero, desde el punto de vista de la cobertura de contenidos, solo queda el noticiero de la noche.
Y eso no le importó a nadie. No vi a ningún representante de este Gobierno o del anterior preocupado del tema.
Ahora hablamos de la televisión pública y de una segunda señal. Pero, respecto de esta última, me dicen que tal vez se va a postergar.
O sea, ¿qué vamos a anunciar? ¡Que salvamos a TVN!
Me parece bien. Yo voy a colaborar en eso. Pero no me digan que habrá una nueva televisión pública. Porque a ese efecto quizás deberíamos plantearnos algo que, para nuestro estándar, sería más revolucionario.
Para mí, televisión pública es la que viví en Inglaterra, donde todo ciudadano que tenía un televisor en blanco y negro o en color debía pagar un impuesto, un fee: "Tiene un televisor, paga por uno; tiene dos, paga por dos; tiene tres, paga por tres". Además, el canon -porque es un canon- se duplica si el televisor es en color. Y ese canon -no la torta publicitaria- permite financiar 80 a 90 por ciento de la BBC.
¿Me explico?
Ahora, es algo muy brusco, pues habría que explicarles a los chilenos que por tener dos televisores en lo sucesivo les van a cobrar un impuesto.
Por eso la relevancia del canal público.
Pero acá se quiere hacer una camisa de fuerza, una cuestión demasiado compleja: exigirle al canal estatal que asuma un rol público y al mismo tiempo se autofinancie.
Al cabo de quince años, ya le pusimos 15 millones de dólares. Hoy día hay que colocarle más de 60 millones de dólares: 47 millones para la señal principal y, eventualmente, 17 millones para una señal cultural, la que además -no me cabe ninguna duda- se va a postergar.
En verdad, a mí me parece que este proyecto va a contrapelo.
Porque han ocurrido varias cosas, señor Presidente.
En efecto, con este Gobierno, mi Gobierno, hemos hecho muchas cosas. Porque aquí no estamos dibujados; hemos estado aprobando numerosos proyectos importantes, con un fuerte sello de inclusión social, para darles más espacio y mayor poder a los chilenos: reforma laboral, reforma tributaria, gratuidad en la educación, salud, carrera docente. Todo eso está bien. Sin embargo, en esta materia, que es muy importante, el Ejecutivo no nos dejó tiempo para discutir de verdad un proyecto de televisión pública.
Ojalá, señor Presidente -con esto termino-, este proyecto no sea solo para salvar económicamente a TVN. Porque si es únicamente para eso, díganme cuáles son las próximas fechas de vencimiento de facturas; conseguimos los recursos, y después discutimos en verdad sobre un canal público.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra la Senadora señora Allende.


La señora ALLENDE.- Señor Presidente, quiero coincidir con lo expresado acá, en la Sala, en cuanto a que quizá este es uno de los debates más importantes que podemos realizar como Senado y como país. Porque yo sí creo que la definición entre tener y no tener una televisión pública -estoy absolutamente convencida de que resulta necesario tenerla- es una cuestión de país.
Si estamos llegando a una especie de acuerdo, ello obedece a que no solo queremos hablar de números o del salvataje de una empresa que se halla en una situación muy crítica, sino también reafirmar los valores que encarna una televisión pública en su pluralismo, en su representatividad, en su capacidad para mostrar a nuestra nación en su diversidad.
Esa es la cuestión que vamos a ver mañana cuando empecemos a analizar más a fondo la ley en proyecto.
Señor Presidente, quiero recordar que un día como hoy, un 24 de octubre, inició sus transmisiones Televisión Nacional de Chile, que obedecía al rol que el Estado empezaba a cumplir en cuanto a impulsar las comunicaciones, la información que podía llegar a la casa de todos nuestros compatriotas.
En ese entonces comenzó a través de CORFO, Chile Films y ENTEL, a la sazón todas empresas estatales.
Prefiero saltarme lo que ocurrió durante la dictadura, porque bien sabemos el dramático uso que se dio a TVN y cómo acabó.
Al final, durante el Gobierno de Aylwin debimos hacer el rescate -llamémoslo así- del Canal Nacional y generar una empresa estatal, pública; pública, en el entendido de que no es oficialista, tiene un grado de autonomía y debe representar genuinamente la diversidad y el pluralismo.
Por lo tanto, a partir de ahí comenzó a caminar el nuevo canal público de televisión, con un problema, sí: se lo obligó a ser autosustentable, de la misma manera que el resto de los canales de señal abierta en competencia.
Claro: aquello significaba preocuparse del rating, del people meter: incluso, de tener ciertos rostros, aunque algunos lo critiquen.
Sin embargo, esa fue la competencia que se estableció en el canal. Tal fue, desgraciadamente, la forma que durante el Gobierno de Aylwin se propuso a los efectos de dar el financiamiento necesario para el rescate de Televisión Nacional.
Nosotros creemos firmemente en la televisión pública y, por tanto, que se debe ayudar para que ella sea verdadera.
Esperamos estar a la altura de otros países, como Inglaterra, donde la BBC es financiada mediante un canon pagado por todos los ciudadanos con acceso a ella, lo que le evita andar detrás de sponsors y le permite enfocarse en la calidad de su programación.
Otro ejemplo es Francia, donde un líder conservador, Sarkozy, eliminó la publicidad en la televisión pública. Tal medida liberó a esta de la presión del rating y de la obligación de conseguir publicidad.
Es interesante ver cómo otros países, incluso con gobiernos conservadores, buscaron la manera de hacer más viable la televisión pública.
Se critican los déficits, señor Presidente.
Al respecto, considero razonable revisar cuidadosamente qué ha ocurrido en la gestión, cómo se llegó a los niveles deficitarios actuales, que sin duda son muy altos.
Sin embargo, lo que no se dice es que hoy día todos los canales de televisión abierta de nuestro país enfrentan problemas: ¡todos! Lo que sucede es que las otras cinco estaciones televisivas tienen espaldas muy anchas, pues, claramente, detrás de ellas se encuentran los grandes grupos empresariales que las han financiado e incluso absorben sus déficits, sus deudas.
Por ejemplo, Mega, que ha liderado la sintonía en los últimos años, tuvo números rojos por 355 millones de pesos en el primer trimestre de 2017. Y Canal 13 sufrió pérdidas por 3 mil millones de pesos, igual que Televisión Nacional; o sea, triplicó la merma que sufrió el año pasado en la misma fecha.
Algo nos está diciendo aquello. ¿Qué? Que lo sucedido es producto del desafío actual del mundo digital en una industria como la televisiva y, además, en las demás producciones audiovisuales, y otras que se manejan.
Entonces, necesitamos velar por que se generen efectivamente condiciones para tener una televisión pública verdadera, con un modelo de financiamiento que no sea tan drástico como el que se le impuso a Televisión Nacional.
En todo caso, no cabe duda de que ese fue el primer canal con cobertura nacional.
Se trata, asimismo, del real embajador y difusor de Chile en el extranjero, pues tiene una potente señal internacional, gracias a la que, afortunadamente, muchos de nuestros compatriotas que viven fuera del territorio nacional pueden informarse.
Notable es el esfuerzo de TVN en el ámbito informativo. Ahí está el Canal 24 Horas, que ha sido líder en la transmisión de noticias de manera permanente.
Por eso, señor Presidente, creo que debemos hacer todos los esfuerzos necesarios y no olvidar que, además, viene la señal cultural...
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Su Señoría dispone de un minuto para concluir.
La señora ALLENDE.- Aquello es muy significativo, señor Presidente, pues hay un evidente déficit en el plano cultural.
Con todo, recordemos que Canal Nacional es ¡lejos! la estación televisiva con el mayor número de horas en temas culturales.
Por cierto, no podemos decir que ello es satisfactorio. Falta reforzar la labor educativa, la educación cívica, los valores democráticos; rescatar nuestras culturas, nuestras identidades, pero no solo de los pueblos originarios, sino también de cada una de nuestras regiones.
Antiguamente las niñas y los niños podían acceder a programación infantil. Hoy día, no, porque ella es propia de la televisión de pago. Pero sucede que más de 600 mil personas vulnerables no acceden a la transmisión por cable, lo que las deja al margen de programas culturales e infantiles, los que no se exhiben en la televisión abierta, que es deficitaria en ambos rubros.
Por las razones expuestas, apoyaré la televisión pública.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Pizarro.


El señor PIZARRO.- Señor Presidente, el debate que se ha dado en la Sala tiene más que ver con el proyecto y lo que debemos definir que aquello que hemos conocido públicamente durante la discusión realizada a través de los medios de comunicación.
Nuestra bancada, Su Señoría -y a usted le consta-, desde hace bastante tiempo, y casi desde el inicio de ella, ha manifestado su disconformidad con la forma como se ha llevado adelante la gestión del Canal Nacional.
No voy a entrar al detalle, pero quiero dejar constancia de aquello, pues creo que aquí lo más importante no es quedarse solo en quiénes tomaron las decisiones que llevaron a TVN a la situación de desamparo en que se encuentra hoy día. Porque en esas decisiones hay gestión anterior y gestión actual.
Lo que sí quiero decir es que, mientras se discutió lo del financiamiento y el aporte a Televisión Nacional para permitirle cumplir los tres objetivos fundamentales que le exigen las leyes que hemos aprobado en el Parlamento, hubo bastante más acuerdo en el trabajo de las Comisiones; de hecho, la mayoría de los artículos están aprobados por unanimidad. Y eso es bien distinto del debate público que se ha realizado, en que existió por parte de distintos actores, incluidos mis colegas candidatos presidenciales -no están todos en la Sala-,...
El señor ALLAMAND.- ¡Van quedando dos de tres...!
El señor PIZARRO.-... un cuestionamiento (tienen pleno derecho a formularlo) que no se condice con lo que es el proyecto.
A mí me encantaría, por ejemplo, tener la posibilidad de darles recursos a los canales regionales, locales, municipales; pero eso no está dentro de este proyecto.
Lo relativo a los canales locales y al fortalecimiento de la televisión digital fue visto en el proyecto sobre televisión digital. Ahí creamos la posibilidad de que los canales locales, regionales y provinciales se potenciaran y desarrollaran.
¡Eso no tiene nada que ver con lo que estamos discutiendo en esta iniciativa!
En cuanto a la calidad, el manejo, la programación, hay un directorio encargado, el que asume las responsabilidades cuando las cosas salen mal; y el dueño -en este caso, el Estado de Chile- debe generar y gestionar los recursos para que el canal pueda cumplir su papel.
¿Qué se le está pidiendo además a TVN?
Primero, que haga inversiones para implementar la Ley de Televisión Digital. Ello significa la modernización de los equipos, pero también la instalación de las distintas estaciones.
Ahora, ya cuando aprobamos el proyecto sobre televisión digital sabíamos que para contar con una televisión moderna y capaz de enfrentar la realidad actual de la industria -esa realidad es la que tiene en crisis no solo al Canal Nacional sino a toda la televisión chilena- iba a ser indispensable realizar inversiones.
En segundo lugar, tiene que implementar la señal cultural. Eso está determinado por ley; en consecuencia, es obligación nuestra entregar los recursos correspondientes.
Y, por último, ha de modernizar el Canal, para que pueda competir adecuadamente en la realidad que viven hoy día las industrias de la televisión y del mercado publicitario.
Esas fueron decisiones que tomamos asimismo al discutir y aprobar el proyecto de ley sobre televisión digital.
Por ejemplo, cuando se optó por la televisión abierta gratuita, sabíamos qué camino debíamos seguir, el cual era una complicación para toda la industria: canal estatal y canales privados.
Se planteó la idea de permitirle a TVN incursionar en la transmisión por cable (televisión de pago), para que pudiera adecuarse a los tiempos. Sin embargo, dijimos que no, pues entendíamos que el canal estatal estaba llamado a cumplir una función pública, de modo que debía optar por la televisión abierta o por el negocio del cable.
Se hizo la retransmisión consentida; porque el cable también se aprovecha de la producción de la televisión abierta, independiente de los canales.
Es fácil, señor Presidente, culpar a quienes hacen una mala gestión del problema mayor que enfrenta hoy día la industria de la televisión.
En mi opinión, ya que estamos aprobando de forma casi unánime los artículos que establecen los objetivos, las obligaciones de Televisión Nacional, es evidente que debemos darle los recursos para que cumpla con unos y otras. Si no los otorgáramos, después no podríamos hacerles exigencias en tal sentido a los responsables de la dirección de la empresa.
Esa es la razón por la cual votaré a favor, señor Presidente. Y espero que en mi bancada todos hagamos lo mismo.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Allamand.


El señor ALLAMAND.- Señor Presidente, Honorables colegas, quiero intervenir de modo muy breve para dejar constancia en esta sesión de los acuerdos que estamos buscando para intentar resolver esta compleja situación.
Yo concuerdo con todos los colegas que han hecho uso de la palabra en cuanto a la importancia de la televisión pública. Creo, por ende, que es un acuerdo muy importante el de tener una televisión pública para nuestro país.
Ahora, además de valorar ese acuerdo, creo que debe existir otro -por así decirlo- subsiguiente: el de tener una televisión pública no quebrada.
Lo cierto es que nos encontramos frente a una situación en la que TVN está objetiva y técnicamente quebrada como institución.
Señor Presidente, no quiero hacer una larga exposición respecto de las responsabilidades envueltas en esta materia. Pero me parece que sostener con extrema liviandad que la situación existente se debe simplemente a los problemas sistémicos de la industria implica apartarse completamente de la verdad.
¡No es así!
La administración de Televisión Nacional durante los últimos años, y particularmente a lo largo de este Gobierno, ha sido ruinosa, negligente. La deuda ha aumentado en 50 mil millones de pesos. Todos los activos de Televisión Nacional se encuentran hipotecados, prendados o en operaciones de lease-back.
Existen, además, hechos evidentes.
¿Había que tener tres directores ejecutivos en cuatro años?
Obviamente, se tomaron malas decisiones en el referido ámbito.
¿Y había que tener, por ejemplo, vacante el cargo de Director de Programación durante un año y medio?
¡Por supuesto que no!
Ahora, dicho lo anterior, y salvado el hecho de que estamos frente a la pésima gestión de un canal público -admito: en un ambiente extraordinariamente complejo-, debemos abocarnos a la solución. Y esta apunta a que los recursos que el Congreso Nacional debe aportar a la televisión pública se gasten adecuadamente.
¿Qué deseamos evitar, señor Presidente? Que una enorme cantidad de dinero se despilfarre o -para decirlo en forma más suave- no se canalice adecuadamente, para sacar a flote al Canal Nacional, modernizarlo y ponerlo otra vez en el sitial que jamás debió perder.
En este minuto, señor Presidente, estamos haciendo -yo diría- una conversación entre el Canal, el Gobierno y las bancadas de todo el Senado. Y esperamos concluir lo más rápidamente posible con un protocolo, un acuerdo, un compromiso que garantice que los recursos que se le destinarán a TVN no se van a malgastar, no se van a despilfarrar, y, sobre todo, asegurarán la viabilidad del Canal Nacional hacia delante.
Como dijo el Senador Lagos Weber, esta no es la oportunidad para tener una discusión completa sobre cómo cada cual imagina o quisiera una televisión pública; habrá otras ocasiones para ello: aquí estamos debatiendo acerca de la manera como rescatamos a TVN, que ha tenido una pésima gestión durante los últimos años, y le damos viabilidad y sustentabilidad en el futuro.
Desde el punto de vista de las bancadas de Oposición, va a existir la mejor disposición para resolver la situación de quiebra virtual de Televisión Nacional, en el entendido de que sus autoridades asuman los compromisos que garanticen que la plata se utilizará adecuadamente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Van Rysselberghe.


La señora VAN RYSSELBERGHE.- Señor Presidente, parte de lo que yo quería expresar acaba de plantearlo el Senador Allamand.
La verdad es que, a través de distintas intervenciones que hemos conocido por los medios de comunicación, se ha planteado que, debido a la crisis habida durante los últimos años en la televisión abierta, es normal que se generen pérdidas.
Sin embargo, al hacer un poco de historia y revisar el rendimiento económico de TVN entre los años 2010 y 2013, vemos que no solo no se registraron pérdidas: ¡hubo ganancias!
A partir de 2014, tal situación se revirtió: en tres años y medio (considerando solo el primer semestre de 2017) se han acumulado pérdidas del orden de 51 mil millones de pesos (cerca de 82 millones de dólares), cifra mayor que la solicitada ahora para capitalización, que equivale a cerca de 65 millones de dólares.
Acá se mezclan dos asuntos: la televisión pública (creo que nadie piensa que no debe existir), que debe perfeccionarse, y la gestión en el manejo del Canal Nacional, lo que va más allá de la crisis que ha tenido la televisión abierta en general.
Ahora bien, legítimamente, existen dudas. Porque si las pérdidas registradas en los últimos tres años y medio son mayores que la cifra que se está solicitando para capitalizar a TVN y además se quiere generar un canal cultural, uno puede decir: "De no haber un cambio drástico, estos recursos a poco andar van a estar absolutamente agotados".
Me parece que la forma de resolver los problemas es buscando acuerdos, señor Presidente.
Nosotros -y también las bancadas de los partidos oficialistas- tenemos interés en que exista una televisión pública diversa; que funcione adecuadamente; que busque la identidad cultural, incluida -ojalá- la de las regiones.
Al respecto, el Senador Navarro planteó en su intervención que el artículo 3° de remplazo aprobado en general por el Senado se elimina, dejándose fuera la letra d), que dice "Promover la identidad de cada una de las regiones del país, generando las condiciones para una real integración regional" y más adelante hace referencia a "programas e informativos locales, que desarrollen en sus contenidos o reportajes aspectos culturales propios de la zona o ámbito territorial de su señal". Es decir, manifestó que se estaba suprimiendo la posibilidad de contar con noticieros regionales.
El texto legal vigente no contempla el punto, efectivamente, y estos se incluyen igual. Sin embargo, a mí me parece una mala señal para las regiones que el Senado aprobara contemplarlos en forma explícita y que el texto final posteriormente los eliminara.
Creo que tales programas se pueden mantener, dado lo que sucede en la actualidad, pero resulta negativo -al menos, para quienes vivimos en regiones y las representamos- omitir la mención en el texto inicialmente acogido en esta misma Sala.
Por lo tanto, a pesar de estar de acuerdo con el resto de la disposición, que concitó la unanimidad, no voy a concurrir con mi pronunciamiento a favor, ya que no se puede votar por separado.
Muchas gracias.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede intervenir el Honorable señor Larraín.


El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, el debate me hace abordar algunos aspectos que nos preocupan.
Como aquí ya se señaló, el problema de la definición de un nuevo gobierno corporativo y de otros cambios en la televisión pública se halla atravesado, básicamente, por una crisis financiera que vive Televisión Nacional, de modo que se ve muy difícil, en realidad, poder abocarse a un debate acerca del sector. Más bien pareciera ser esta una operación de salvataje de un canal que, como se ha mencionado, en los últimos cuatro años registra tal nivel de pérdidas que el total suma a la fecha 51 mil 601 millones de pesos. Es mucha plata.
Ello ciertamente encuentra una explicación en la crisis de la industria, en general. Efectivamente, ha habido un incremento muy relevante de los actores que operan en la televisión abierta. La aparición de la modalidad por cable, a la que accede hoy día el 75 por ciento de la población, constituye una competencia muy fuerte. Sin mencionar solo a Netflix, el surgimiento de otras plataformas y las tecnologías de streaming o lo que se puede hacer a través de Internet o directamente por YouTube implican un cambio tan fuerte en el escenario que no sorprende que sea tan grande la dificultad de un canal.
La baja de la "torta" publicitaria también es un dato relevante: estos recursos han disminuido del orden de 10 por ciento en el último tiempo.
Ciertamente resulta difícil ser exitoso en tal escenario.
Pero si a lo anterior agregamos una muy mala gestión, como lo reflejan las cifras, entonces la situación es muchísimo más grave.
En consecuencia, no es llegar y aprobar una inyección de fondos, porque se corre el riesgo de una irresponsabilidad frente al país y de que la medida finalmente no sirva para resolver el problema.
Ya se señalaron inquietudes. Ahora he estado revisando con más calma el proyecto. Hay cambios en la estructura inicial, donde se exponen los objetivos, la misión y los propósitos específicos que persigue la empresa. Algunos son positivos y otros sorprenden.
Es muy plausible la ampliación del giro de Televisión Nacional, porque se agrega no solo lo específico de la actividad, sino también una serie de alternativas que permiten adaptarse a las condiciones actuales de la industria, lo que no se ha hecho, circunstancia que explica cómo se ha ido perdiendo espacio.
En seguida, se especifica una misión pública bastante amplia, incluso más, diría, que la contenida en la ley vigente, al expresarse que su efectiva realización "incluye promover y difundir los valores democráticos, los derechos humanos, la cultura, la educación, la participación ciudadana, la identidad nacional y las identidades regionales o locales, la multiculturalidad, el respeto y cuidado del medioambiente, la tolerancia y la diversidad.".
Sin embargo, a diferencia de la normativa actual, no se entra en la especificación de cada uno de los objetivos. Y ello, en cierto sentido, debilita el texto. Se expresa que, "Sin perjuicio de lo anterior, la empresa desarrollará un instrumento de planificación, denominado "Compromiso para el cumplimiento de la Misión Pública".". Es decir, se fija un propósito genérico y después se le dice: "Cúmplalo, y hágalo a través de un instrumento que usted definirá". La ley dejaría de dar las coordenadas específicas. A mí me parece que esta es una mala señal.
Pero, como eso no es lo que en verdad estamos discutiendo -y estoy seguro de que vamos a hacerlo muy luego-, cabe consignar que preocupa realmente el cambio que se está llevando a cabo con la inyección de nuevos recursos.
¿Qué certeza tenemos respecto de su destino?
¿Qué seguridad podemos abrigar acerca del cambio en la gestión, en la forma como se seguirá administrando la empresa de televisión?
¿Qué modificaciones se están pensando en cuanto a la manera de hacer programación en el esquema actual, al que ya me he referido?
No observamos claridad.
Vistas así las cosas, capitalizar el canal solo ayudará a sanear el déficit actual, pero, de no mejorar la gestión y no adaptarse a los tiempos que corren, las dificultades económicas se repetirán, ya que en la actualidad se están agravando para todos los canales de televisión.
¿Me puede dar un minuto más, señor Presidente?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede concluir, Su Señoría.
El señor LARRAÍN.- Gracias.
No es menor, entonces, el problema que enfrentamos como Senado, como Corporación que busca enfrentar el asunto con responsabilidad, porque no podemos dejar caer y destruirse a Televisión Nacional así como así. No es posible dejar de contar con televisión pública, porque es un capital logrado por el país; pero tampoco podemos hacer cualquier cosa, pues sería un grado de irresponsabilidad mayor.
En consecuencia, hemos planteado la necesidad de asegurar el buen uso de los recursos. Y mientras eso no se garantice, mientras no abriguemos la certeza de que ayudarán de verdad a reflotar el canal y enfrentar la nueva etapa como corresponde, difícilmente podremos dar nuestra aprobación.
Espero que así sea, y haremos todo lo posible para que ello resulte, pero tenemos que actuar con gran responsabilidad, porque es mucha la plata involucrada.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Guillier.


El señor GUILLIER.- Señor Presidente, creo que todos estamos coincidiendo en una suerte de decepción acerca de lo que Televisión Nacional ha sido para todos los chilenos en tanto medio de comunicación público, especialmente a lo largo del territorio, es decir, en nuestras regiones. No solo los contenidos no dan cuenta de la diversidad de Chile, sino que la calidad de los programas, muchas veces, dista de lo que se espera de ella.
La crítica es imprescindible cuando se trata de un financiamiento de la magnitud del solicitado, puesto que todos entendemos que la televisión pública es necesaria, pero también queremos saber si la nuestra responde a los estándares. Y la verdad es que se ha instalado una duda generalizada.
La situación se refleja finalmente en la pantalla, y todos esperamos un criterio programático que exprese la identidad de las regiones, la diversidad cultural y de ideas, la variedad de propuestas, la educación, la industria, el fomento productivo, el desarrollo social. Por consiguiente, cabe un esmero para mostrar el carácter del medio y no su denominación ni la ley que lo crea.
Conspira contra ello, en realidad, la modificación propuesta para suprimir el artículo 3° -coincido con el Honorable señor Navarro-, en el sentido de que, ante la ausencia de una iniciativa que se nos haya presentado para decir: "Aquí está el proyecto de televisión pública y para eso necesitamos tantos recursos", la definición contenida en ese precepto por lo menos daba una orientación acerca de lo que podríamos esperar y exigir.
A mi juicio, la enmienda empobrece, más que clarifica, la ausencia de definición en una normativa que debió haberse sometido a la consideración del Congreso para pedir un respaldo financiero de la magnitud del consignado.
En seguida, también es preciso plantear un nuevo modelo de negocio. La televisión abierta empieza a perder audiencia, como es evidente y público, y ya no es posible, entonces, pensar en gestionarla en los términos tradicionales. Ello supone un gran esfuerzo creativo para buscar audiencias y nichos de público y ser un canal eficiente.
Eso mismo amarra a otra consideración, que se halla en el artículo 3°, pero desaparece, cual es el compromiso de la televisión pública, en un modelo de negocio del siglo XXI, para estimular con producción regional, local y nacional. Es lo que llamamos "industria creativa" y antes se denominaba "industria cultural".
Lo anterior, solo, incentivaría para generar una capacidad de respuesta de país y, además, para desarrollar talentos creativos, lo que define la naturaleza de las economías modernas. La economía naranja, la economía creativa del siglo XXI, tiene que ver más con el conocimiento aplicado que con otro elemento.
Me llama la atención que en el directorio no se establezcan normas de paridad de género, cuando la propia política del Gobierno las contempla. Lo mismo dice relación con la representación de los trabajadores, que no cuentan con derecho a voz ni a voto, sino solo a presencia.
Finalmente, no es posible amarrar el desarrollo de Televisión Nacional de Chile al de una industria creativa, pero de carácter regional.
He conversado el asunto con el Gobierno. Los dos Ministros presentes me han manifestado el compromiso -les agradezco la disposición- de considerar estas propuestas.
Primero, se halla pendiente la forma como vamos a resolver la aprobación o conocimiento, por parte del Congreso Nacional, del plan de televisión pública para el cual estamos aprobando los ingresos financieros.
Lo segundo es de qué manera contaremos con un plan de negocios más acorde con la naturaleza de los audiovisuales del siglo XXI y cómo estimularemos la producción nacional.
A mi juicio, el asunto debe quedar plasmado en un protocolo de acuerdo firmado acá por las autoridades y en los compromisos que decidiremos en las próximas horas.
En particular, quiero agradecer al Gobierno por acogerse mi planteamiento de hace mucho tiempo en el sentido de que en la Ley de Presupuestos se establezca un piso mínimo para apoyar a los medios de comunicación regionales. Las radios locales; los periódicos digitales y los de papel; la televisión regional, tanto abierta como por cable, representan un trabajo en pro de la identidad territorial. Por consiguiente, acojo de buen grado la disposición a mejorar a un 40 por ciento -repito que lo estimo un piso- el modesto 25 por ciento destinado a ese fin.
Me comprometo a trabajar en el futuro por un cuerpo legal que establezca de manera permanente la paridad.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede intervenir el Honorable señor Letelier.


El señor LETELIER.- Señor Presidente, estimados colegas, con gran satisfacción he visto que varios señores Senadores que no han seguido el debate desde el origen se refieren con pasión al proyecto. Por lo mismo, deseo tratar de clarificar de qué se trata, pues, a veces, algunos se refieren a otro, no al que es preciso votar.
La iniciativa en debate es acotada. Esencialmente, diría que se vincula con cuatro aspectos.
En primer lugar, se precisa algo necesario, que es definir la misión de Televisión Nacional: su papel de canal público. Me parece que ello se ha construido en forma consistente con lo discutido en relación con el proyecto sobre la televisión digital. Es muy importante situar cuál es ese rol.
Algunos colegas manifestaron en cierto momento algo que no es exacto respecto a la identidad regional, la multiculturalidad, la diversidad -ello estaba antes en el artículo 3° y ahora se encuentra en el 4°-, lo que guarda relación con el concepto, acuñado previamente, de qué tipo de televisión queremos.
Lo segundo que se trata es el gobierno corporativo. La Comisión de Transportes y Telecomunicaciones definió un carácter que garantiza la pluralidad, lo que era fundamental.
Tercero, aquí se han dicho cosas inexactas respecto al financiamiento.
La iniciativa establece que se debe entregar un programa de desempeño del canal y rendir cuenta al Congreso Nacional del uso de los recursos, del cumplimiento de los planes acordados.
Me llama mucho la atención escuchar al Honorable señor Larraín -entiendo que su posición es también la del Senador señor Allamand-, quien no toma en cuenta que el texto determina cuáles son los mecanismos de control del uso de los fondos. Si ello es preciso puntualizarlo y profundizarlo, no hay ningún problema.
Asimismo, se contempla la diferenciación de los recursos involucrados. Y juzgo que debemos ser muy rigurosos. Una parte de ellos tiene que ver con la obligación de pasar de la televisión análoga a la digital. Son cifras concretas, específicas.
Es más, igualmente se ha expresado cuánto se puede invertir en la señal cultural. Porque no se trata de un canal cultural. El proyecto redujo el gasto en este último al de una señal, parecido a la internacional de Televisión Nacional.
Y se detalla en qué se gastará: qué parte corresponde a infraestructura y qué parte se requiere para asegurar un canal con un énfasis en lo científico, lo educacional y lo infantil.
¡En nuestro país carecemos de una programación de este último tipo, y es preciso adquirirla! ¿Y a quién se le tendrá que comprar para no enfrentar costos internos? ¡A la producción nacional! ¡Este fue el concepto construido precisamente para apoyar a nuestra industria cultural en la materia!
El cuarto punto es cómo se maneja la deuda, situación que algunos han querido situar en el gobierno corporativo actual. En verdad, creo que ello se vincula con el modelo de financiamiento en la televisión. Algunos lo han indicado. Alrededor de 25 millones de dólares están en el rubro. Es ahí donde necesitamos un protocolo para quienes abriguen dudas acerca de la suficiencia de la ley en proyecto. Quizás procedería generar mecanismos de evaluación más periódicos.
Lo que sí es cierto es que Chile no sería Chile sin Televisión Nacional. Es el único canal que lleva la señal a todo el territorio. Es lo que unifica al país.
¿Presenta deficiencias? Tremendas.
Represento a una Región en que a veces afirmamos ser como México: muy cerca del diablo y muy lejos de Dios, por nuestra cercanía con la Región Metropolitana. A pesar de ello, zonas de la Sexta Región no reciben adecuadamente la señal de Televisión Nacional. ¡Falta de inversión!
Con la televisión digital eso cambiará totalmente, porque en la ley determinamos que se le garantizara la recepción a más del 85 por ciento de los televidentes por cada una de las doscientas y tantas concesiones.
Eso se supera también con los recursos.
Espero que logremos construir un acuerdo. Este es un paso necesario, y confío en que ello será viable.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Harboe.


El señor HARBOE.- Señor Presidente, alguien expresó por ahí: "Televisión Nacional importa".
¡Sí! Nos importa a todos quienes creemos en la necesidad de contar con un canal de televisión público. Cuando digo "público", me refiero a estatal, no gubernamental, con independencia y autonomía suficientes para poder llevar adelante su difusión de información.
Tenemos hoy un híbrido con una estructura de financiamiento sometida al mercado -lo obligamos a autofinanciarse-, pero con las rigideces propias de la estructura pública, y, claramente, eso no está funcionando bien.
Nos importa a quienes creemos en la necesidad de contar con medios de comunicación que aporten al desarrollo cívico, social y cultural de nuestro país, sin someter a las familias a programas carentes de contenido, basados en la farándula o cargados de violencia y hechos delictuales, muchas veces.
Nos importa a quienes representamos a la mayoría de las familias de sectores rurales sin capacidad para contratar televisión de pago y cuyos niños quedan sometidos, por lo tanto, a lo que exhiben las señales abiertas, con frecuencia altamente inconveniente para ellos.
No me agrada que nuestros menores de edad deban conformarse con programación a menudo cargada de farándula, de antivalores y de violencia.
Me encantaría que a los niños de familias que no pueden pagar también les fuera posible acceder a contenidos infantiles, al aprendizaje de valores, al desarrollo en sociedad y en comunidad, a conocer su comuna, su región, sus tradiciones.
Me gustaría que los niños pehuenches de Alto Biobío tuviesen la posibilidad de conocer la cultura de su pueblo y también otras localidades de la Región del Biobío.
Entiendo que esto hoy día, lamentablemente una vez más, no se define.
Nos están pidiendo que financiemos o que saquemos de una crisis económica a una empresa pública. El deber de Estado llama, por lo cual concurriré con mi aprobación, pues es lo que corresponde: ayudar.
Lo hago porque no quiero que Chile quede sin un canal público.
Tampoco deseo que los funcionarios pierdan su trabajo.
Pero es necesario advertir la necesidad de mejorar las condiciones de desarrollo de nuestra televisión pública.
Señor Presidente, necesitamos reponer los informativos regionales de mediodía, pues eran una señal de unidad y de conocimiento de la realidad local. Una mala decisión se adoptó al respecto.
La nueva señal cultural debe ser gratuita, abierta y considerar la difusión de contenidos principalmente infantiles, culturales, cívicos y científicos de carácter nacional.
Podemos, a partir de una medida como la que nos ocupa, dar impulso a una industria de desarrollo de contenidos en materia infantil.
¿Por qué no pensar que los mismos que han sido capaces de producir contenido infantil y exportarlo también puedan difundirlo masivamente para que los niños chilenos que no están en condiciones de acceder a la televisión de pago tengan la posibilidad de disfrutar del desarrollo de sus contenidos?
Es importante el desarrollo de contenidos locales, regionales, culturales, al objeto de que los nacionales conozcan su país a través de la televisión abierta y que sus contenidos puedan difundirse como elementos de fomento y aporte al turismo.
Nos importa ayudar a TVN y a sus funcionarios. Y -como ya señalé- no queremos que Chile se quede sin un canal público.
Pero es muy relevante que nos garanticen una televisión abierta y gratuita y que nos ayuden a la construcción de una sociedad mejor informada, pero también mejor formada.
Por último, no puedo dejar pasar la oportunidad para recordar que hemos creado una nueva región: la Región del Ñuble.
Hoy Televisión Nacional no tiene ni siquiera un corresponsal en Ñuble y su gente carece de todo tipo de contenidos en estas materias. No hay cobertura.
Por ello, creemos que es importante en momentos de definición que la Región del Ñuble cuente con señal propia, más aún cuando la televisión se abre al mundo digital.
Señor Presidente, la televisión informa, pero también forma. Y creo que ese es un rol que también debe cumplir la televisión pública.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor García.


El señor GARCÍA.- Señor Presidente, durante la discusión de este proyecto en la Comisión de Hacienda manifesté mi preocupación por la norma que entrega facultades fiscalizadoras sumamente restringidas a la Contraloría General de la República.
En la página 55 del informe de la Comisión de Hacienda se señala que solicité la opinión del organismo contralor con relación a la enmienda que introduce el ordinal iii del número 26).
Ello, a raíz de que en el último tiempo se ha debatido profusamente sobre el rol que debe ejercer la Contraloría General de la República en relación con las empresas públicas.
Quiero recordar a la Sala que cuando discutimos, por ejemplo, el proyecto que crea el Fondo de Infraestructura S.A. se produjo una discusión parecida con respecto a las facultades de la Contraloría General de la República en relación con las empresas públicas.
Nosotros, como Comisión de Hacienda, oficiamos a la Contraloría General de la República. Su respuesta está consignada en la página 57 del informe de la Comisión de Hacienda e indica lo siguiente:
"En primer término, esta Contraloría General tiene la obligación de carácter constitucional de fiscalizar los fondos públicos, de manera que no es posible, por la vía legal reducirse ese control exclusivamente `a los recursos que la Ley de Presupuestos pudiese destinar a la señal que se refiere el artículo 35', como se propone en la especie.
"Así, la modificación que se pretende introducir disminuiría las facultades de este Órgano de Control, no sólo a los recursos que anualmente disponga la Ley de Presupuestos para el canal, sino que también sólo a aquellos recursos que se disponen a la señal especial y distinta de la principal que se regula en el artículo 35 del proyecto.". Se refiere a la que hemos llamado "señal cultural".
Señor Presidente, yo pensé que este artículo no estaba dentro del paquete de normas que nos hallamos votando en este momento, y por eso me había pronunciado a favor.
Sin embargo, voy a votar en contra, exclusivamente por este artículo.
Por alguna razón que no recuerdo yo estuve ausente en la votación de la Comisión de Hacienda. Efectivamente, esta norma viene aprobada por unanimidad tanto de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones como de la de Hacienda.
En realidad, lamento mucho esta situación, pues yo expresé mi opinión contraria al respecto en el seno de la Comisión de Hacienda, ya que me parece que este tema es demasiado importante, demasiado relevante.
Si la Contraloría nos está diciendo que por la vía de estas normas le estamos quitando competencia, facultades y atribuciones, entregadas por nuestra Carta Fundamental, naturalmente creo que no estamos haciendo un trabajo correcto.
Por tales razones, voto en contra.
Pienso que no podemos restringir las facultades y las atribuciones de la Contraloría General de la República con relación a las empresas públicas.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Alguna señora Senadora o algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Terminada la votación.
--Se aprueban todas las enmiendas de quorum calificado y orgánico constitucional acogidas por unanimidad tanto en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones como en la de Hacienda (26 votos a favor, 5 en contra y 3 abstenciones), dejándose constancia de que se cumplió con el quorum constitucional requerido.
Votaron por la afirmativa las señoras Allende, Muñoz y Von Baer y los señores Allamand, Araya, Bianchi, Chahuán, Coloma, De Urresti, García-Huidobro, Girardi, Guillier, Harboe, Lagos, Hernán Larraín, Letelier, Matta, Montes, Ossandón, Pizarro, Quintana, Quinteros, Tuma, Ignacio Walker, Patricio Walker y Andrés Zaldívar.
Votaron por la negativa la señora Van Rysselberghe y los señores García, Navarro, Pérez Varela y Prokurica.
Se abstuvieron la señora Lily Pérez y los señores Espina y Moreira.
--Queda pendiente la votación particular del proyecto.