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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 366ª
Sesión 53ª, en martes 25 de septiembre de 2018
Ordinaria
(De 16:19 a 19:4)
PRESIDENCIA DE SEÑORES CARLOS MONTES CISTERNAS, PRESIDENTE,
Y CARLOS BIANCHI CHELECH, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
____________________
INDICACIÓN DE ORIGEN Y TIPO DE LECHE EN ENVASES DE PRODUCTOS LÁCTEOS


El señor BIANCHI (Vicepresidente).- En el cuarto y último lugar del Orden del Día figura el proyecto de ley, iniciado en moción de los Senadores señora Aravena y señor Ossandón, en primer trámite constitucional, que establece la obligación de etiquetar en los envases el origen y el tipo de leche y otros productos lácteos, con informe de la Comisión de Agricultura.
--Los antecedentes sobre el proyecto (11.986-01) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley (moción de los Senadores señora Aravena y señor Ossandón):
En primer trámite: sesión 39ª, en 8 de agosto de 2018 (se da cuenta).
Informe de Comisión:
Agricultura: sesión 52ª, en 12 de septiembre de 2018.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- El principal objetivo de la iniciativa es establecer la obligación legal de etiquetar, en los envases o botellas de leche o productos lácteos, el origen y tipo de leche que se va a consumir. Para ello, define qué se entiende por leche y la clasifica en natural, reconstituida y recombinada, utilizando la misma nomenclatura contemplada en el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
La Comisión de Agricultura discutió este proyecto solamente en general, a fin de otorgar a Sus Señorías la oportunidad de perfeccionar y enriquecer la iniciativa con ocasión del segundo informe. Y aprobó la idea de legislar por la unanimidad de sus miembros presentes, Senadores señoras Aravena y Rincón y señores Castro y Elizalde.
El texto que se propone aprobar en general se transcribe en las páginas 19 y 20 del informe de la Comisión.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- En discusión general el proyecto.
Tiene la palabra la Senadora señora Aravena, una de las autoras de la moción.


La señora ARAVENA.- Señor Presidente, en mi calidad de Presidenta de la Comisión de Agricultura, vengo en presentar el proyecto de ley que establece la obligación de etiquetar en los envases el origen y el tipo de leche y otros productos lácteos.
Esta iniciativa legal, de la cual soy coautora, tiene por objeto entregar mayor información y transparencia a la población respecto de la calidad, el contenido y el tipo de leche que consume. Para ello, consagra la obligación legal de etiquetar en los envases o botellas de leche o productos lácteos el origen y tipo de leche que se va a consumir. Para tal efecto, define qué se entiende por leche y la clasifica en natural, reconstituida y recombinada, utilizando la misma nomenclatura establecida en el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
Al respecto, cabe tener presente:
-Que actualmente esta materia sí está regulada a nivel reglamentario. En particular, se rige por el Reglamento Sanitario de los Alimentos y por el Reglamento de Rotulación de Productos Alimenticios Envasados, contenidos, el primero, en el decreto N° 977, de 1966, del Ministerio de Salud, y el segundo, en el decreto N° 927, de 1992, del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción.
-Que no parece apropiado que las infracciones y las sanciones que regulan una determinada actividad económica sean establecidas por un reglamento, sino que deben serlo por ley. De esta forma, el proyecto pretende elevar la jerarquía de esta normativa, cumpliendo así con las disposiciones básicas del Orden Público Económico y del Derecho Público.
-Que en las dos sesiones que la Comisión dedicó al estudio de esta iniciativa se recibió en audiencia a diversas autoridades y representantes del sector, en particular al Director y al Jefe del Departamento Regulatorio de la Dirección General de Relaciones Económicas Internaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores; al Asesor Jurídico del Ministerio de Agricultura; al Presidente de FEDELECHE; a la Asesora de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile, CONADECUS, y a los representantes de NESTLÉ Chile S.A., SOPROLE S.A., COLÚN y el Consorcio Lechero.
-Que, en términos generales, los invitados estuvieron contestes en aprobar esta propuesta legislativa; no obstante, manifestaron algunas observaciones para mejorar su texto.
-Que el Jefe del Departamento Regulatorio de la Dirección General de Relaciones Económicas Internaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio de la Organización Mundial del Comercio, del cual Chile es parte, genera la obligación internacional de notificar a la OMC y a sus Estados miembros de los proyectos de reglamento técnico que el país quiera aprobar, como sucede con esta iniciativa, disponiéndose un plazo prudencial de consulta pública no inferior a los sesenta días para que los socios comerciales puedan establecer observaciones o consultas. En sintonía con lo anterior, dio cuenta de que el pasado viernes 31 de agosto se cumplió con la obligación de consultar esta normativa al referido organismo internacional y de que ahora se está a la espera de que transcurra el plazo de sesenta días para el término de la gestión.
-Que el proyecto aprobado en general por la Comisión consta de un artículo permanente y de una disposición transitoria.
En efecto, el artículo único agrega tres artículos al Código Sanitario, que en lo medular:
a) Define el término leche, siguiendo al Codex Alimentarius de la OMS y de la FAO y al Reglamento Sanitario de los Alimentos;
b) Incluye la clasificación de la leche y distingue entre leche natural, reconstituida y recombinada;
c) Establece la obligación de que las botellas o envases de leche líquida que se vendan al público contengan una etiqueta o rotulado en su parte frontal y cerca de la marca que señale en forma clara el tipo de leche, indicando además el origen, entendiéndose por tal el país en donde se ordeñó.
d) Prohíbe catalogar como leche a un producto que no sea de origen animal.
e) Sanciona las infracciones a la presente ley de acuerdo a lo establecido en el Libro X del Código Sanitario.
f) Incorpora la definición de "producto lácteo".
Por su parte, la disposición transitoria dispone que la presente ley entrará en vigencia transcurridos nueves meses desde su publicación en el Diario Oficial, con lo cual se cumple con el plazo de seis meses establecido por la OMC para su implementación.
Por todo lo anterior, la unanimidad de los miembros presentes en la Comisión (Senadores señora Rincón, señores Castro y Elizalde y quien habla) aprobó la idea de legislar del proyecto de ley en estudio con el fin de mejorar su texto legal y recoger algunas de las observaciones formuladas por los invitados durante su estudio en particular.
Es cuanto puedo informar, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Los Senadores de las Regiones de Los Ríos y de Los Lagos han pedido la palabra.
El señor PÉREZ VARELA.- ¡Ahí está la leche!
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Así es.
¿Les parece abrir la votación?
El señor QUINTEROS.- Conservando el mismo tiempo de las intervenciones, no tendría problema, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Por supuesto.
Entonces, en votación general el proyecto.
--(Durante la votación).
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Para fundamentar su voto, tiene la palabra el Senador señor Quinteros.


El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, este proyecto de ley, que establece la obligación de etiquetar en los envases el origen y el tipo de leche, constituye una iniciativa especialmente necesaria, pues permitirá transparentar el tipo de productos que al día de hoy se están comercializando bajo el rótulo de leche a lo largo de todo el país y que, al mismo tiempo, permite poner en valor la producción lechera nacional, asentada especialmente en el sur de Chile.
El país necesita contar con una normativa que estandarice el tipo de información que deben presentar los envases de productos lácteos y que garantice el derecho de los consumidores en cuanto a saber qué están comprando cuando llevan una caja de leche a sus hogares.
Esta moción, a cuyos autores felicito, se hace cargo de una demanda que por años ha estado presente en la agenda de los productores lecheros del sur de nuestro país.
Sabemos que la situación que ellos viven a diario no es siempre positiva; que han debido enfrentar históricamente dificultades en la fijación del precio de su producto; que compiten muchas veces en desigualdad de condiciones con los grandes conglomerados de la industria láctea, y que deben hacerse espacio entre productos importados a muy bajo costo.
En los últimos años se ha venido presentando un notorio incremento de las importaciones de leche extranjera, las que aumentaron de un 24,2 por ciento, el año 2015, a un 41,7 por ciento, el 2017. Tal como señaló el Presidente de la Federación Nacional de Productores de Leche (FEDELECHE), don Eduardo Schwerter, durante la discusión del proyecto en la Comisión de Agricultura, el 80 por ciento de la leche en polvo entera que se comercializa hoy en nuestro territorio es importada.
Adicionalmente, solo el año 2017 se importaron 830 millones de litros de leche. Esta cifra, que quizás sea difícil de dimensionar, equivale a 1,3 veces la producción láctea del mismo año de la Región de Los Ríos, al 87 por ciento de la producción anual de la Región de Los Lagos, y al 33 por ciento del consumo nacional de productos lácteos. Si todos esos litros de leche que se importan se quedan en Chile, podemos afirmar entonces que uno de cada tres productos lácteos que se venden en el país es elaborado con leche extranjera.
¿Saben los consumidores que la leche o los productos lácteos que están comprando no tienen origen nacional? Probablemente, la mayoría desconoce su procedencia porque, en mayor o menor medida, todas las empresas que comercializan lácteos en Chile usan y abusan de la imagen del sur de nuestro país para promocionar sus productos y asimilarlos a un estándar de reconocida calidad.
Eso no puede seguir ocurriendo. Hoy, más que nunca, es imprescindible que el consumidor sepa de dónde viene la leche que está comprando: si es chilena; si viene de Argentina o Brasil; si es natural, reconstituida o recombinada.
Detrás de todo esto hay un hecho de fondo que resulta insoslayable, que es la necesidad de proteger nuestros productos y de alentar a quienes, con trabajo y dedicación, empujan muchas veces contra la corriente a la industria láctea nacional.
Recientemente fuimos testigos de una dura pugna entre las empresas transnacionales y las cooperativas locales, a las que se acusa, injustamente, de aprovecharse de su condición en el mercado. Efectivamente, las cooperativas no se rigen por las mismas reglas que regulan el funcionamiento de una gran compañía, sencillamente porque desde su origen operan de modo distinto.
Sin embargo, lejos de constituir un privilegio, como lo han sostenido algunos grandes empresarios de la leche en los últimos días, se trata de una fórmula que garantiza equidad.
Emparejar la cancha no consiste en bajar las exigencias para los más poderosos, sino en garantizar que los más pequeños tengan oportunidades concretas de competir en determinados mercados.
El proyecto que analizamos hoy apunta también en esa dirección. Al establecer una norma clara de etiquetado, estamos contribuyendo a emparejar la cancha, toda vez que se genera el marco para una competencia más equitativa, en tanto los productores tendrán la obligación de detallar en sus envases las características de aquello que están vendiendo.
Ya no se podrá omitir en el envase información elemental, como suele ocurrir en la actualidad, ni será posible comercializar como lácteos productos que no son tales, como determinadas bebidas de coco, almendra o soya que hoy se venden bajo la etiqueta de leche.
La decisión de compra siempre estará en manos de los consumidores. El precio final, claro está, es importante, pero también lo es que a la hora de adquirir algo tan elemental como un litro de leche dispongamos de toda la información necesaria para que dicha decisión sea la más adecuada.
Es lo mínimo que les debemos a los consumidores, y a los productores, que empeñan sus mejores esfuerzos en generar productos de calidad y que muchas veces ven su trabajo frustrado por una competencia que aprovecha en su beneficio vacíos legales como el que ahora estamos trabajando por revertir.
Por todo lo anterior, señor Presidente, mi voto es favorable al proyecto.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- A continuación, tiene la palabra el Senador señor Moreira.


El señor MOREIRA.- Señor Presidente, la verdad es que la Región de Los Lagos, que represento, es importante productora de leche. Y en ella hemos tenido muchas dificultades, sobre todo con el denominado "caso del precio de la leche". De ahí que sea pertinente señalar que con las organizaciones gremiales hemos estado reuniendo los antecedentes y los requisitos para que el Gobierno, con el aporte del Ministerio de Agricultura, estudie la posibilidad de establecer una salvaguardia, porque verdaderamente el mundo de la agricultura, y especialmente el de la leche, han estado sufriendo bastante en el último tiempo.
El mayor número de plantas lecheras se concentra, precisamente, en la Región de Los Lagos y en la de Los Ríos. Y la producción de leche sirve de base de sustento a miles de habitantes de nuestra zona y del país. Más del 85 por ciento de la producción lechera se vende como leche líquida.
Como sector productor, nos interesa profundamente proteger nuestro producto y que el público sepa lo que está consumiendo.
¡Ese es el objetivo!
Efectivamente, hoy en día existen normas a nivel reglamentario que definen lo que debemos entender por leche y sus derivados. Pero esto no es suficiente. En los últimos meses hemos sido testigos de una polémica donde se mezclan y se confunden conceptos como leche reconstituida y leche recombinada, así como el origen de la leche que ciertas marcas nos ofrecen a diario.
Es comprensible, entonces, la preocupación, y por ello es preciso legislar. Efectivamente, existe la necesidad de legislar, y así lo han entendido los gremios de la leche, los agricultores de nuestra Región: FEDELECHE, APROLECHE, que son organizaciones activas, representativas del mundo lechero.
Y tal necesidad legislativa se plasma en esta buena iniciativa.
Entendemos que la Cámara de Diputados tramita un proyecto de similar tenor, que podemos considerar complementario a lo que contiene esta iniciativa que hoy votamos en general.
Es importante puntualizar que el sector lechero ha buscado desde hace más de 15 años que se regule de mejor manera el área y se mantenga informado al consumidor respecto de qué está comprando y las características del producto. La información es vital para el consumidor.
Hoy en día el 80 por ciento de la leche en polvo entera es importada. Y se ha producido un fuerte aumento en los últimos años: Chile pasó de ser un exportador de leche a importar 830 millones de litros al año, según una estadística de 2017.
El público consumidor desconoce esta realidad. De hecho, se ha sorprendido al saber que, en su mayoría, la leche que consume diariamente no es de origen nacional.
La denominación "leche" debe ser protegida y se ha de impedir su uso para otros productos como los derivados de plantas o frutas.
Así también, es importante informar a la ciudadanía, al público consumidor el origen de la leche que consumen los chilenos, como asimismo si la leche líquida que se vende ha sido sometida a algún tipo de procedimiento.
Es muy necesario legislar para proteger a nuestros productores regionales e informar a los consumidores a nivel nacional. La iniciativa busca, precisamente, ambos fines. Informar al consumidor es un deber del productor y un derecho del consumidor.
Será necesario precisar en la tramitación de este proyecto qué se entiende por "leche" y sus características; qué ocurre en los casos donde su origen corresponde a dos o más países, y qué se entiende por "leche reconstituida" o "combinada".
Estamos seguros de que el consumidor sabrá apreciar y preferir la industria nacional, como hasta ahora lo ha hecho. Pero esta es una tarea que requiere regulación, una ley consolidada con el aporte de otros proyectos -como el de la Cámara de Diputados-, que extraiga lo mejor de ellos, y, en la tramitación de esta iniciativa parlamentaria, incorporar indicaciones para que tenga los efectos necesarios que espera el mundo lechero y, especialmente, los agricultores, los lecheros de la Región de Los Lagos.
Por eso, señor Presidente, en este primer trámite de discusión general de esta iniciativa, voto favorablemente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra la Senadora señora Von Baer.


La señora VON BAER.- Señor Presidente, en el último tiempo hemos tenido varias polémicas en torno a la venta de productos que dicen "leche" de manera destacada en el envase, pero que no son leche, sino bebidas vegetales, lo cual conduce a confusión al consumidor.
Es la misma confusión que se produce cuando uno cree que está comprando leche fresca y no reconstituida, es decir, que viene de una leche en polvo. En el fondo, es leche en polvo con agua.
¿Quiere decir que estos productos son de mala calidad o negativos para la salud de las personas?
No, pero sí creemos que es muy relevante que la ciudadanía, el consumidor, sepa qué está comprando. Y, sobre todo, es muy importante que los productores de nuestro país puedan comercializar el producto natural y que el consumidor sepa que está comprando leche natural.
En ese sentido, señor Presidente, yo felicito a los autores de este proyecto porque se hacen cargo de una problemática que existe hoy día en el mercado de la leche y que está afectando especialmente a la producción nacional. Y lo hacen de mejor manera que el proyecto que se tramita en este minuto en la Cámara de Diputados, y voy a explicar por qué.
Repito que quiero felicitarlos porque, como decía la Senadora Carmen Gloria Aravena, la iniciativa eleva a rango de ley un aspecto que hoy día está fijado por reglamento y, de esta manera, incrementa la capacidad de penalizar su incumplimiento.
El proyecto dispone, primero, que la etiqueta de los productos lácteos debe decir qué tipo de leche es, reconstituida o natural, cosa muy relevante a la hora de la compra.
Segundo, se tiene que establecer el origen de la leche, entendiendo por "el origen" el país en donde se ordeñaron las respectivas vacas. Esto también me parece muy positivo, porque el consumidor tiene derecho a saber si esa leche se produjo en Chile o en otro país.
¿Esto quiere decir que la leche chilena es mejor que la leche extranjera?
Bueno, yo creo que sí, pero lo puede discernir el consumidor. Este va a tener la información necesaria para saber si esa leche fue producida en Chile, en el campo sureño, o en otro país.
En ese sentido, vamos a descartar el problema inicial que yo planteaba: que exista la confusión -considero que es uno de los temas más graves que se ha producido- entre la leche y una bebida vegetal cuyo envase dice en forma destacada "leche", pero que no es un producto lácteo.
Por último, el proyecto también establece que cuando se trate de una mezcla de distintos tipos de leche se tendrá que indicar qué tipos de leche componen el producto que uno está comprando, indicando el porcentaje de cada componente.
Este último punto fue probablemente uno de los más criticados en la Comisión, y la razón es que las empresas que reconstituyen leche y las que venden leche importada la traen de distintos países según la estacionalidad. Y ellos señalan: "Si yo hago una etiqueta en la que tengo que detallar el porcentaje de leche que viene de cada origen, tendré que cambiar permanentemente la etiqueta según vaya avanzando el año".
Creo que en la discusión en particular podemos solucionar el problema, pero yo seguiría manteniendo la exigencia de que la etiqueta diga cuál es el origen de la leche, nacional o extranjera, y de qué país viene, aunque la proporción vaya variando.
Ahora, yo quiero hacer una prevención respecto a un punto que tiene que ver con las ideas matrices, pues en el fundamento del proyecto se señala que tiene como objeto otorgar "transparencia a la población", lo que me parece perfecto. Pero se agrega: "respecto de la calidad".
Reitero que esto no figura así en la iniciativa; solo está en las ideas matrices. Mi interés es únicamente hacer una prevención.
En la iniciativa que viene de la Cámara de Diputados se utilizó también el concepto de "calidad", y se intentó definirlo. Cuando estamos hablando, por ejemplo, de la producción de queso, se puede establecer que uno de calidad es elaborado exclusivamente con leche fresca. Pero la verdad es que tenemos tantos tipos de quesos, que se producen con tantos tipos de leches distintas, que puede ser que un queso de muy buena calidad no sea producido con leche fresca.
¿Qué quiero decir con esto? Que me parece perfecta la transparencia; que se sepa si se trata de leche reconstituida o de leche fresca y que se conozca su origen, a fin de que el consumidor pueda realizar una compra de manera absolutamente informada. Sin embargo, si utilizamos el concepto de "calidad" estamos entrando en un terreno que puede ser muy complejo para nuestra propia industria láctea. Me refiero a la chilena, a la que se genera acá, no a la que se trae de afuera. Porque los distintos productos que elaboramos son muy diversos y la creatividad del ser humano es infinita.
Entonces, si nosotros utilizamos en una ley el concepto de "calidad" y lo amarramos a una cierta proporción de tipos de leche, puede que tengamos una leche que no sea fresca, pero que sea nacional, que esté en ese producto lácteo. Y hacia adelante no tengo idea de qué cosas vamos a inventar.
Por tanto, quiero hacer esa prevención, señor Presidente: no definamos por ley lo que es "calidad". En este proyecto, que está sumamente bien enfocado, debiera simplemente establecerse la obligación de decir de dónde viene la leche y qué tipo de leche es, para que la podamos diferenciar completamente de una bebida vegetal.
Un segundo punto en el que debemos tener cuidado también dice relación con que hoy día el Reglamento efectivamente establece que la leche tiene que venir de "vacas sanas". Pero ocurre que la definición de una vaca sana puede ser muy amplia o muy restrictiva. De hecho, se está buscando en la Contraloría cambiar el concepto de "vaca sana".
Yo estoy muy de acuerdo con el proyecto de ley. Lo voy a votar a favor. Creo que es una muy buena iniciativa, pero quería hacer esas dos prevenciones para la discusión en particular, señor Presidente, y espero no haberlos aburrido con un discurso sobre vacas y calidad de la leche...
Muchas gracias.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Señora Senadora, usted representa a la región que probablemente es la que tiene mayor producción de leche.
Ahora, me queda una duda: ¿es solamente leche de vaca? Como han pedido la palabra representantes de la zona norte, me imagino que se referirán a la leche de cabra... ¿Por qué no?
El señor DURANA.- O de camélidos...
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Claro, también.
Bueno, tiene la palabra el Senador señor Durana.


El señor DURANA.- Señor Presidente, quiero destacar que esta iniciativa legal permitirá que Chile pueda cumplir plenamente con las directrices que han sido dadas en esta materia por la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entidad que conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud aprobó, en el año 1958, el Código de Principios referentes a la Leche y a los Productos Lácteos.
Ambas entidades establecieron en el año 1963 el denominado "Codex Alimentarius", que contiene directrices para todos los gobiernos, para la industria de alimentos, para los comerciantes y consumidores, destinadas a proteger la salud de estos últimos y precautelar las prácticas leales en la industria de alimentos.
Este proyecto de ley circunscribe el término "leche" al "producto de la ordeña completa e ininterrumpida de vacas sanas, bien alimentadas y en reposo, exenta de calostro".
En seguida, menciona, con relación a las que denomina "leches de otros animales", que estas últimas deberán denominarse "según la especie de que proceden, como también los productos que de ellas se deriven".
En ese sentido, el proyecto restringe lo establecido por el Codex mencionado respecto de la denominación de leche cuando esta se origina en animales que no son vacas.
Este hecho debiese ser enmendado en la tramitación de la ley, puesto que la leche producto de animales que no son vacas constituye en varias de las regiones del norte la principal, y a veces única, producción lechera.
En la Región de Arica y Parinacota, y especialmente en esta última provincia, la producción lechera, en escala muy pequeña comparada con la producción nacional, pero de gran significación para los pueblos del altiplano, es de origen caprino, principalmente.
Si hoy estamos trabajando en un plan especial en la provincia de Parinacota, en donde una de sus áreas de desarrollo es la protección de la ganadería camélida, es sumamente importante y conveniente que este proyecto de ley recoja las distintas realidades regionales en relación con el origen de la leche, para, de esa forma, proteger integralmente a los consumidores de nuestro país en las distintas variedades de la producción láctea.
Comparto lo señalado por otro señor Senador en cuanto a que es necesario que esta nueva norma contemple también la denominación que debe darse a las hoy mal llamadas "leches vegetales", las cuales constituyen derivados de diversos vegetales y tienen una importancia creciente en la nutrición mundial. Entre ellas, se cuentan productos que derivan de la soya, las almendras, el arroz, la avena, el coco.
Señor Presidente, concurro con mi voto favorable.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor De Urresti.


El señor DE URRESTI.- Señor Presidente, deseo sumarme a las palabras de quienes celebran que, en buena hora, se esté discutiendo una iniciativa legal que permite precisar qué se denomina "leche" y, en definitiva, etiquetar los envases y señalar el origen de este producto.
Desgraciadamente, en la industria alimentaria en general, y particularmente en la láctea, existe un abuso enorme respecto del consumidor y también de los productores, porque aquí hay una cadena de valor que no se está respetando. Hoy en día tenemos en muchas de las regiones lecheras del sur -en La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y, por qué no decirlo, en Biobío y en Ñuble también- una enorme presión desde el punto de vista del precio que se le paga al productor.
Se suma a lo anterior una polémica que creo muy perjudicial y que surge al objetar la estructura organizacional especialmente de quienes se han constituido como cooperativas. Hace un par de semanas hicimos un importante seminario a propósito del sistema cooperado en Chile, no solo de industrias lácteas, sino de distinta naturaleza: de crédito, de consumo, productivas, agrícolas. Ellas nos demuestran que existe ahí un germen de asociatividad, de distribución de utilidades, de valorización del trabajo por sobre el capital, a través de una estructura absolutamente innovadora, moderna y, sobre todo, solidaria.
Es importante que este debate se dé ahora y creo que los autores de la iniciativa han apuntado en la dirección correcta, en primer lugar, al establecer claramente los tipos de leche.
El artículo 105 bis propuesto, señala: "La leche sin otra denominación, es el producto de la ordeña completa e ininterrumpida de vacas sanas, bien alimentadas y en reposo, exenta de calostro. Las leches de otros animales se denominarán según la especie de que proceden, como también los productos que de ellas se deriven.".
"La leche se clasifica en:
"a) Leche natural: es aquella que solamente ha sido sometida a enfriamiento y estandarización de su contenido de materia grasa antes del proceso de pasteurización o tratamiento a ultra alta temperatura (UHT) o esterilización;
"b) Leche reconstituida: es el producto obtenido por adición de agua potable a la leche concentrada o a la leche en polvo, en proporción tal, que cumpla los requisitos sanitarios y características establecidas en el Reglamento Sanitario de los Alimentos, y su contenido de materia grasa corresponda a alguno de los tipos de leche señalados en el referido Reglamento. Deberá ser pasteurizada, sometida a tratamiento UHT o esterilizada, y
"c) Leche recombinada: es el producto obtenido de la mezcla de leche descremada, grasa de leche y agua potable en proporción tal que cumpla los requisitos sanitarios y características establecidas en el Reglamento Sanitario de los Alimentos, y su contenido de materia grasa corresponda a alguno de los tipos de leche señalados en el referido Reglamento. Deberá ser pasteurizada, sometida a tratamiento UFIT o esterilizada.".
Considero que esta norma apunta a establecer una categoría, a poder saber qué estamos comprando. En definitiva, que cuando el ciudadano concurra a un supermercado o al negocio de la esquina y coja un envase este venga etiquetado para así poder saber de cuál de estas tres categorías es el producto. Y habrá diferenciación de precios y el consumidor podrá optar, pero no se generará la situación actual, que es absolutamente engañosa y tramposa cuando las marcas señalan que es leche natural y en realidad tiene alguna de las características mencionadas.
Además, hay que atender al origen. Hoy día, producto de la globalización, de la transparencia, necesitamos saber de dónde proviene la leche. Es importante tener una trazabilidad no solo desde el punto de vista sanitario, sino también respecto del origen, para saber qué se está consumiendo.
Eso es claridad.
En esa línea se avanzó en el etiquetado nutricional de los alimentos, que es una norma que ahora es estudiada a nivel internacional. Y uno sabe, y principalmente los niños, las personas diabéticas o quienes tienen determinadas enfermedades, qué se está consumiendo.
Eso es claridad; eso es transparencia.
Esto, en definitiva, es fomentar y premiar a aquellas empresas que producen leche natural. Y uno tiene ese convencimiento. La leche tendrá un precio adecuado y existirá una diferenciación que competirá de acuerdo con la calidad y la preferencia de cada uno.
Si bien estamos discutiendo en general el proyecto y vendrá la etapa de indicaciones, considero muy importante hacer referencia a lo que se consigna en la página 4 del comparado, principalmente en materia infraccional, en el último inciso del artículo 105 quáter: "Las infracciones al presente artículo serán sancionadas de acorde a lo establecido en el Libro X de este Código.". Se trata del Código Sanitario.
¿Qué se dispone en dicho Código?
Principalmente, en su artículo 174, que establece las sanciones y medidas sanitarias, indica: "La infracción de cualquiera de las disposiciones de este Código o de sus reglamentos y de las resoluciones que dicten los Directores de los Servicios de Salud o el Director del Instituto de Salud Pública de Chile, según sea el caso, salvo las disposiciones que tengan una sanción especial, será castigada con multa de un décimo de unidad tributaria mensual hasta mil unidades tributarias mensuales. Las reincidencias podrán ser sancionadas hasta con el doble de la multa original.".
Señor Presidente, lo vimos cuando legislamos...
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Se acabó su tiempo, señor Senador.
El señor DE URRESTI.- ¿Me concede un minuto adicional, señor Presidente?
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Lo tiene, Su Señoría.
El señor DE URRESTI.- Como decía, lo vimos cuando legislamos en materia de colusión. Si no existen sanciones graves, que hagan desistir a quienes están detrás de esa conducta, estas no son efectivas.
Muchas veces las empresas dicen: "Prefiero pagar la multa, porque internalizo dicho costo en la ganancia que obtendré".
Al respecto, debe haber sanciones ejemplares, multas mayores y suspensión o clausura temporal del establecimiento.
Quienes están engañando a la población, principalmente en materia de leche -estamos trabajando para darle un rotulado y clasificarla-, deben recibir una sanción distinta.
Calculada la unidad tributaria mensual a 47.920 pesos, estamos hablando de multas de entre 4 mil 700 pesos y 47 millones de pesos. Claramente, me parece que -lo hablábamos con la Senadora Aravena y con varios otros colegas- debemos buscar una fórmula para modificar esta norma.
Voto a favor. Y hago la prevención de que, en el modelo sancionatorio, se pueda subir el piso y el techo de la multa. Mil unidades tributarias mensuales son 47 millones. Ustedes entenderán que vender una leche como si fuera natural cuando en realidad era reconstituida claramente reporta una ganancia que es tremendamente favorable, pues al tratarse de leche de origen internacional puede comprarse a bajo costo, agregársele agua y venderse como leche natural. Entonces, en dichos casos deben existir medidas más efectivas para disuadir este tipo de conductas.
Ojalá que esta sea una señal clara para el mercado de la leche, para los productores y para los consumidores de los miles de litros que se toman año a año.
Voto a favor.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Guillier.


El señor GUILLIER.- Señor Presidente, en Antofagasta tampoco producimos leche, pero consumimos mucha, ¡sobre todo derivados como el cola de mono...!
Para comenzar, queremos felicitar a los autores del proyecto, por varias razones.
En primer lugar, porque la iniciativa busca dar transparencia al consumidor y al mercado. En nuestro país es habitual que consumamos productos sin conocer exactamente qué son ni sus características.
Y, en segundo término, porque responde a una demanda del propio gremio lechero, que por lo menos tiene una década y media. Hace unos 15 o 16 años vienen planteando algo tan obvio como lo es transparentar en el mercado de la leche las características de este producto, que es básico en la alimentación.
Por lo tanto, el objetivo de la iniciativa es establecer la obligación legal de etiquetar en los envases o botellas de leche o productos lácteos el origen y el tipo de leche que se va a consumir.
Para ello, se define qué se entiende por "leche" y se elabora una clasificación para diferenciar entre la leche natural, la reconstituida y la recombinada, utilizando una nomenclatura establecida en el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
Lo anterior responde también a los criterios aplicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fijan la norma general sobre el uso de términos lecheros relacionados con los alimentos, directamente leche o sus derivados, destinados al consumo o a la elaboración ulterior.
Esto da cuenta de la necesidad de que Chile se ponga a la par con otros países, no solo con los desarrollados, sino también con algunos de nuestro propio continente que han avanzado en la materia.
La experiencia extranjera revela que en la mayoría de los países el mercado de la leche se regula y, en consecuencia, el consumidor sabe exactamente lo que está consumiendo. Por lo mismo, se establece un carácter obligatorio y se definen por ley las infracciones y sanciones, que, aunque sean bajísimas, tienen un carácter simbólico y comunicacional. Violar una norma reglamentaria es una cosa, pero violar una ley es otra.
En consecuencia, desde el punto de vista del acceso al mercado y a la publicidad, esta iniciativa viene a hacer justicia con los distintos tipos de leche que ofrecen los productores.
Esto ya se ha explicado aquí, por lo que no es necesario dar demasiados detalles. Pero la gente sabe que hay una diferencia entre la leche natural; la leche reconstituida, en que se adiciona agua potable a la leche concentrada o en polvo; y la leche recombinada, que mezcla distintos tipos de leche, leche descremada, grasa de leche y agua potable en distintas proporciones. En nuestro caso, se cumplen más o menos ciertos reglamentos sanitarios, pero no es lo mismo.
La iniciativa que estamos tratando ayudará a aclarar la situación. Y, por lo tanto, el proyecto hace justicia con las demandas del propio gremio lechero nacional.
Recuerdo que hace algunas semanas se aprobó en el Senado la idea de legislar en materia de la carne que se produce en nuestro país y su tipificación, respondiendo a una demanda que nos planteaban los productores de carne de Osorno, Valdivia y localidades cercanas. Ellos también enfrentaban el mismo problema: las tipificaciones de las carnes extranjeras son distintas a las nacionales. Y los consumidores no saben eso, por lo que no están comprando productos de similar calidad y están pagando precios muy diferentes en unos casos y en otros.
En consecuencia, esta es una iniciativa que responde a una necesidad sentida de los productores lecheros y los trabajadores del sector. Y también es una forma de apoyar a la industria nacional.
Voto a favor, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Alguna señora Senadora o algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Terminada la votación.
--Se aprueba en general el proyecto (30 votos a favor y un pareo).
Votaron a favor las señoras Aravena, Ebensperger, Goic, Muñoz, Órdenes, Provoste, Rincón y Von Baer y los señores Bianchi, Castro, Chahuán, Coloma, De Urresti, Durana, Elizalde, Galilea, García, Guillier, Huenchumilla, Latorre, Letelier, Moreira, Navarro, Ossandón, Pizarro, Prohens, Pugh, Quinteros, Sandoval y Soria.
No votó, por estar pareado, el señor Pérez Varela.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Corresponde establecer un plazo para presentar indicaciones.
¿Qué fecha le parece apropiada, Senadora señora Aravena?
La señora ARAVENA.- En una semana más, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Si le parece a la Sala, se fijará plazo para formular indicaciones hasta el 8 de octubre.
Acordado.