Valparaíso | Antonio Horvath, senador por la Región de Aysén
Hacia una auténtica televisión pública
Antonio Horvath, senador por la Región de Aysén
Publicado el: 09/11/2017

Imagen foto_00000002Una importante controversia se ha formado a raíz de una ley que busca capitalizar con 65 millones de dólares a TVN, cifra que incluye 18 millones de la divisa para un canal de carácter cultural; dentro de esto hay un compromiso de abrir otros tres centros regionales. Sin duda, esta es una materia muy importante para que efectivamente en Chile haya una televisión pública que represente la diversidad de las distintas regiones, aspecto del que no ha estado al margen una serie de históricos esfuerzos.

 

Tras la creación en 1969 de Televisión Nacional, se abrieron estaciones en distintos lugares, como Aysén, donde se hacían programas locales informativos, y laboraban trabajadores, periodistas, colaboradores y corresponsales. Esto generó un enriquecimiento regional muy importante, sobre todo en zonas como Aysén que carecían de integración física con el resto del territorio nacional.

 

De hecho, canal 8 de Aysén, con su periodista Baldo Araya Uribe, fue uno de los testigos presenciales de los inicios de la exploración y construcción del Camino Austral, pudiendo realizar un hermoso registro en película de 16 milímetros, y a veces en formato súper 8, apoyadas con fotos y diapositivas, y más tarde con vídeos, tras la llegada de las primeras cámaras de televisión. Este canal fue albergado en el Ministerio de Obras Públicas, donde tuvimos la oportunidad de salir a recorrer infinidad de veces las distintas faenas que se realizaban a lo largo y ancho de la región.

 

Desgraciadamente con la llegada de la televisión satelital se produjo una orden de cerrar estos canales; una orden torpemente ejecutada por cuanto los ricos documentos no fueron salvaguardados, perdiéndose una inestimable filmografía que constituye toda una historia de las regiones de Chile; algunos intendentes supieron defender esto en mejor forma, y así, a partir de 1990 empiezan a nacer los centros regionales de TVN, como en la Región del Biobío y los que luego se abrieron hasta mediados de esa década en Maule, Araucanía, Valparaíso, Atacama, O’Higgins, Coquimbo, Los Lagos y Tarapacá, hasta completar nueve filiales.

 

Pese a ello, de igual forma con la señal satelital se hicieron importantes esfuerzos a nivel regional con los canales de la Madre de la Divina Providencia que propició el Padre Antonio Ronchi, con el cual tuvimos oportunidad de colaborar; en su minuto él logró conseguir una autorización con UCV TV para transmitir en forma abierta señales que él bajaba satelitalmente y que aún no estaban codificadas; en esa época se produjo el curioso fenómeno cultural que lograba bajar señal mexicana y los niños y las comunidades de la región hablaban casi en “mexicano”.

 

Más tarde, mediante un acuerdo sin fines de lucro se consiguió incorporar una señal internacional destinada a las distintas localidades. Con esto quiero decir que el impulso por tener expresiones de canales públicos regionales ha existido desde siempre, y es superior a cualquier decisión centralista y administrativa.

 

Por eso que en este esfuerzo de capitalización de TVN hay que garantizar un calendario de reapertura de centros regionales que se generen en todo un foro público participativo para que las comunidades efectivamente estén comunicadas entre sí, y así también a nivel nacional e internacional. Esto sería lo mínimo que debe cumplir un canal que quiere ser público y que además puede convivir con canales de otra naturaleza, más orientados al mercado; la experiencia extranjera señala que esto no solo se financia con impuestos o con aportes públicos, sino con una respuesta clara de la comunidad que permita la existencia de este tipo de estaciones en cada una de las regiones del país.