| Por Pedro Araya, senadores por la Región de Antofagasta
Nuestro desierto verde
Por Pedro Araya, senadores por la Región de Antofagasta
Publicado el: 31/08/2017

“El desierto más árido del mundo” es la frase que comunmente se utiliza para referirse al desierto de Atacama, y tienen razón. Pero la naturaleza, cada cierto tiempo, pone a prueba esta expresión entregando un espectáculo que para quien no conoce nuestro norte difícilmente podría creer si no es por fotografias o videos que lo registran, hablamos del fenómeno denominado “desierto florido”.Imagen foto_00000002

 

En la región de Antofagasta se da en la zona que nos conecta por la costa con la región de Atacama y es altamente esperado por quienes vivimos en esta zona del país; sin embargo, este ímpetu por conocer en persona estos lugares muchas veces conlleva destrucción del mismo. Pero ¿es solo responsabilidad de quienes asisten a estos lugares el cuidarlos? Si bien la responsabilidad individual es un valor en sí mismo, aquí también hace falta el brazo del Estado desde la articulación conjunta de sus distintos organismos.

 

Es apuntando a esta última idea que resulta imperativo la creación de un Plan de Protección del desierto florido que permita coordinar acciones concretas para ir en su resguardo. No solo desde la fiscalización en terreno sino también desde la prevención del daño que se pueda generar en estos lugares y, para que decir, el rol que debe jugar la enseñanza y concientización de este fenómeno.

 

Plan de protección que debiera ser de carácter permanente pues, a diferencia de muchas cosas en la vida, este fenómeno se sabe que aparecerá desde muchos meses antes de los primeros brotes; casi, al mismo tiempo que comienzan a  registrarse las lluvias meses antes.

 

El llamado que hago es simple pero a su vez con una característica que también debiera aplicarse a otros organismos del Estado; es decir, la organización en aras de un funcionamiento armónico para enfrentar de forma anticipada la protección de este espectáculo mundial de la naturaleza que nos ofrece, por verde que a ratos se vea, el desierto más árido del mundo.