Valparaíso | Por Iván Moreira, senador por la región de Los Lagos
Podemos conversar, pero la soberanía no se toca
Por Iván Moreira, senador por la región de Los Lagos
Publicado el: 29/03/2018

Imagen foto_00000019El miércoles culminaron los alegatos orales de la demanda de Bolivia en La Haya. Fueron dos semanas en las que quedó de manifiesto el interés real del país vecino: este es obligar a Chile a negociar a perpetuidad, hasta que se cumpla su obsesión de obtener una salida al mar a través de territorios soberanos de Chile.

 

Eso es inaceptable. Chile no tiene asuntos limítrofes pendientes con Bolivia, ya que estos quedaron claramente establecidos en el Tratado de 1904. La historia no puede ser tergiversada, cualquier disputa territorial quedó zanjada en el Tratado de 1904, el que se encuentra plenamente vigente y debe ser estrictamente cumplido.

 

Durante los alegatos, Bolivia también acusó a nuestro país de ser un carcelero, que los mantiene asfixiado. Nada más alejado de la verdad. Nuestros vecinos se olvidan todas las facilidades que Chile les ha otorgado para que puedan abrirse al mundo a través de puertos en el norte de nuestro país.

 

De hecho, y tal como lo afirmó el Presidente Sebastián Piñera, durante 2017 el 80% de la carga del Terminal Portuario de Arica fue de mercancías cuyo origen o destino era Bolivia. Incluso, el año pasado la mayoría del comercio boliviano que no involucró a países limítrofes salió desde puertos chilenos.

 

Y por si fuera poco, el Presidente Evo Morales, haciendo uso de las redes sociales, reclamó que Antofagasta es territorio boliviano lo que no solo desconoce la historia, sino que violenta el derecho internacional. Antofagasta es y seguirá siendo chilena.

 

Chile basó su defensa en el derecho, ante una Corte Internacional de Justicia que se debe al derecho, y que por la misma razón, debe fallar en derecho. En ese contexto, nuestra defensa logró demostrar que la demanda boliviana busca levantar argumentos que denotan una aspiración que no tiene sustento jurídico alguno, y que por lo mismo, no puede obligar a Chile a negociar.

 

En síntesis, Chile como lo ha manifestado a lo largo de su historia, siempre estará disponible a conversar no solo con Bolivia, sino que con cualquier país del mundo. Pero donde no cabe duda alguna es que esa intensión no toca ni en un milímetro nuestra soberanía.