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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 367ª
Sesión 45ª, en miércoles 4 de septiembre de 2019
Especial
(De 12:29 a 14:37)
PRESIDENCIA DE SEÑORES JAIME QUINTANA LEAL, PRESIDENTE,
Y ALFONSO DE URRESTI LONGTON, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR RAÚL GUZMÁN URIBE, TITULAR
____________________
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
I. ASISTENCIA
Asistieron las señoras y los señores:
--Allamand Zavala, Andrés
--Allende Bussi, Isabel
--Aravena Acuña, Carmen Gloria
--Araya Guerrero, Pedro
--Castro Prieto, Juan
--Chahuán Chahuán, Francisco
--Coloma Correa, Juan Antonio
--De Urresti Longton, Alfonso
--Durana Semir, José Miguel
--Elizalde Soto, Álvaro
--Galilea Vial, Rodrigo
--García Ruminot, José
--García-Huidobro Sanfuentes, Alejandro
--Girardi Lavín, Guido
--Harboe Bascuñán, Felipe
--Huenchumilla Jaramillo, Francisco
--Insulza Salinas, José Miguel
--Kast Sommerhoff, Felipe
--Lagos Weber, Ricardo
--Latorre Riveros, Juan Ignacio
--Letelier Morel, Juan Pablo
--Montes Cisternas, Carlos
--Moreira Barros, Iván
--Muñoz D´Albora, Adriana
--Navarro Brain, Alejandro
--Órdenes Neira, Ximena
--Ossandón Irarrázabal, Manuel José
--Pérez Varela, Víctor
--Pizarro Soto, Jorge
--Prohens Espinosa, Rafael
--Provoste Campillay, Yasna
--Pugh Olavarría, Kenneth
--Quintana Leal, Jaime
--Quinteros Lara, Rabindranath
--Sandoval Plaza, David
--Soria Quiroga, Jorge
--Van Rysselberghe Herrera, Jacqueline
--Von Baer Jahn, Ena
Asimismo, se encontraban presentes el Presidente del Banco Central, señor Mario Marcel Cullell; el Vicepresidente, señor Joaquín Vial Ruiz-Tagle; los Consejeros, señores Pablo García Silva, Alberto Naudon Dell'Oro, y señora Rosanna Costa Costa; el Gerente General, señor Alejandro Zurbuchen; la Gerenta de la División de Política Financiera, señora Solange Berstein; la Gerenta de la División de Estadísticas, señora Gloria Peña; el Gerente de la División de Mercados Financieros, señor Beltrán de Ramón; el Gerente de la División de Política Monetaria, señor Elias Albagli; el Gerente de la División de Asuntos Institucionales, señor Michel Moure, y el Jefe de Servicios Tecnológicos, señor Fernando Coulon Dental.
Actuó de Secretario General el señor Raúl Guzmán Uribe.
II. APERTURA DE LA SESIÓN
--Se abrió la sesión a las 12:29, en presencia de 17 señores Senadores.

El señor QUINTANA (Presidente).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.
III. ORDEN DEL DÍA


INFORME DEL CONSEJO DEL BANCO CENTRAL DE CHILE

El señor QUINTANA (Presidente).- Señor Secretario, le ofrezco la palabra.

El señor GUZMÁN (Secretario General).- Gracias, señor Presidente.
El señor Presidente ha citado a esta sesión especial con el objeto de que el Consejo del Banco Central de Chile presente al Senado la evaluación del avance de las políticas y programas del año en curso, como asimismo el informe de las proposiciones para el año calendario siguiente, según lo dispuesto en el artículo 80 de la ley N° 18.840, Orgánica Constitucional del Banco Central de Chile.

El señor QUINTANA (Presidente).- Muchas gracias, señor Secretario.
Queremos dar la más cordial bienvenida al Consejo del Banco Central, encabezado por su Presidente, don Mario Marcel, y por su Vicepresidente, don Joaquín Vial; e integrado por el Consejero Pablo García, la Consejera Rosanna Costa y el Consejero Alberto Naudon.
También nos acompañan el Gerente General, el Gerente División Política Monetaria; la Gerenta División Política Financiera, el Gerente División Mercados Financieros, la Gerenta División Estadística, el Gerente División de Asuntos Institucionales y el Jefe de Servicios Tecnológicos.
Les pediría a los señores Senadores que pudiéramos permitir también el ingreso de todos los asesores que acompañan a los Consejeros del Banco Central.

El señor MOREIRA.- Sí.

El señor QUINTANA (Presidente).- Así se acuerda.
Tiene la palabra el señor Presidente del Banco Central, don Mario Marcel.

El señor MARCEL (Presidente del Banco Central).- Señor Presidente del Senado, Senador Jaime Quintana; Honorables Senadoras y Senadores:
En nombre del Consejo del Banco Central de Chile, agradezco la invitación para presentar el informe que, de acuerdo con la Ley Orgánica del Banco Central, debemos entregar anualmente al Senado. En cumplimiento de esta obligación, la presentación que sigue incluye nuestra visión de los hechos macroeconómicos y financieros recientes de la economía chilena e internacional, así como sus perspectivas e implicancias para la conducción de la política monetaria, según el contenido del Informe de Política Monetaria de septiembre, que fue publicado esta mañana. A esto se agregan otras materias de relevancia institucional, incluyendo los resultados de la gestión de las reservas internacionales, el estado de avance del Plan Estratégico Institucional del Banco y los resultados de la evaluación externa sobre el desempeño del Banco en el cumplimiento de sus principales responsabilidades de política.
En el documento del IPoM de septiembre también podrán encontrar los estados financieros del primer semestre y una reseña de las principales decisiones adoptadas por el Consejo en lo que va de este año.
INFORME DE POLÍTICA MONETARIA
En lo que se refiere al Informe de Política Monetaria, el mensaje principal de este informe, que publicamos esta mañana, es que han aumentado los riesgos para una oportuna convergencia de la inflación a la meta de 3 por ciento. Desde el IPoM anterior, la inflación total y subyacente se ha mantenido en torno al 2 por ciento, en un contexto en que las perspectivas para el escenario macroeconómico se han debilitado. Parte importante de ello se debe a la evolución de la situación externa, donde las tensiones comerciales han aumentado la incertidumbre global, junto a una desaceleración del crecimiento en distintos países y un debilitamiento del intercambio comercial.
En el comportamiento de la inflación destaca una desaceleración importante de la inflación de servicios. Esta última se relaciona en mayor medida con el estado de la brecha de actividad y las holguras del mercado laboral, por lo que un nivel bajo es indicativo de que la economía está atravesando por una fase de crecimiento inferior a lo que es su expansión potencial. Este fenómeno se ratifica con las cifras de actividad que hemos conocido para el primer semestre.
En los últimos dos meses hemos sido testigos de un recrudecimiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha llevado las tensiones globales a un escalón distinto, donde la capacidad de predecir cuándo y de qué forma se resolverá este conflicto se han vuelto mucho más complejas.
En un comienzo, se esperaba que los efectos de la guerra comercial fueran especialmente visibles en los países directamente involucrados en ella. Sin embargo, la relevancia de las cadenas de valor global, donde un número elevado de países aporta insumos y mano de obra a los bienes exportados por otro, han hecho que sus efectos se transmitan a muchas más economías, lo que se refleja en la debilidad del comercio mundial y en la actividad de los sectores ligados a manufacturas.
Este escalamiento de la guerra comercial ha cambiado el sentimiento de los mercados. Después de un tiempo en que estos parecían apostar a una solución pronta de este y otros conflictos, ahora se ha instalado un ambiente de desconfianza y de escepticismo ante la imposibilidad de predecir los cambios de tono, anuncios y contramedidas, afectando de manera importante las expectativas y las decisiones de inversión en distintos países. La decisión de algunos bancos centrales de dar un giro más expansivo a su política monetaria ha ayudado a contener la incertidumbre, pero ello no ha sido suficiente para evitar el efecto de un menor apetito por riesgo sobre las condiciones financieras internacionales.
La persistencia y creciente complejidad de los conflictos, así como el predominio de un mayor pesimismo, hará que el impulso externo que recibirá la economía chilena sea bastante inferior al previsto en el IPoM de junio. Esto ya ha venido afectando el comportamiento de las exportaciones en los últimos meses y tendrá un impacto relevante en el crecimiento previsto para Chile durante lo que queda de este año y en el 2020.
Esto se da en el contexto de un crecimiento de la actividad y la demanda interna menor a lo esperado en la primera mitad del año. Si bien parte de ello se debió a factores puntuales en algunos sectores, destaca el menor avance del consumo en el segundo trimestre, acompañado de un menor dinamismo del empleo asalariado privado y expectativas de consumidores y empresas que retrocedieron de forma importante respecto de comienzos de año. Así, pese a que en el segundo semestre tendremos tasas de expansión mayores a las de la primera mitad del año, ello no será suficiente para revertir la ampliación de la brecha de actividad que ya se ha producido.
Sobre la base de estos antecedentes, señor Presidente, en nuestra Reunión de Política Monetaria de ayer decidimos reducir la Tasa de Política Monetaria en 50 puntos base -es decir, medio punto porcentual-, llevándola a 2 por ciento. Asimismo, evaluamos que el escenario de proyecciones para la actividad está sesgado a la baja, mientras que para la inflación está equilibrado. Por eso, estimamos que se podría requerir una ampliación del estímulo monetario, lo que evaluaremos en las próximas reuniones, a la luz de la evolución del escenario macroeconómico.
Escenario internacional
Como indiqué hace unos momentos, el escenario internacional ha tenido cambios importantes en los últimos meses, que llevan a que el impulso externo que recibirá la economía chilena disminuya de manera sustantiva respecto de lo considerado en el IPoM previo. En el escenario que presentaré a continuación se reduce de forma relevante el crecimiento mundial para el período 2019-2021. Esto se basa en que la vigencia o intensificación de varios focos de tensión, y el surgimiento de otros, ya han tenido un efecto visible sobre el comercio internacional y el comportamiento de los mercados financieros, y han elevado la probabilidad de ocurrencia de sucesos negativos.
En efecto, el recrudecimiento de la guerra comercial ha coincidido con el continuo deterioro de diversos indicadores de expectativas y actividad, incluyendo la desaceleración en las perspectivas industriales y de la inversión en las mayores economías y un significativo deterioro de los flujos de comercio internacional, que están creciendo a su menor ritmo desde la crisis financiera global del 2009.
Esto se puede apreciar en la gráfica, donde la línea roja representa un indicador de producción industrial a nivel global y la línea azul, la evolución de las exportaciones. Y lo que vemos, entonces, es cómo, pasada la crisis financiera internacional y después de un período de relativamente bajo dinamismo de las exportaciones, estas se aceleraron en el 2016-2017 y el año pasado, pero luego, durante este año, han tenido una significativa desaceleración, lo que en el caso de las exportaciones incluso ha generado cifras negativas en la evolución en doce meses.
El comportamiento reciente de estas variables tiene relación no solo con el hecho de involucrar a las dos mayores economías del mundo, sino también con las complejidades inherentes en las relaciones comerciales actuales. Durante décadas, la cooperación internacional y el proceso continuo de rebajas arancelarias al comercio han impulsado una creciente integración a cadenas de valor global, donde los bienes exportados por un país utilizan insumos producidos en varias etapas intermedias por un amplio número de economías, aprovechando sus ventajas comparativas. De acuerdo a los datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el comercio asociado a las cadenas de valor global representa 56 por ciento del total del comercio.
Estas interrelaciones, que permitieron multiplicar el impacto favorable del crecimiento del intercambio comercial en décadas pasadas, hacen ahora que el impacto de las tensiones entre Estados Unidos y China sobre el comercio global sea considerablemente mayor a lo que sugieren sus cifras brutas. Estudios recientes documentan un alto grado de rigidez de las estructuras productivas que conforman las cadenas de valor global, lo cual implica grandes efectos disruptivos como consecuencia de la imposición de barreras al comercio, así como altos costos de recrearlas o redireccionarlas, una vez que dichas cadenas se rompen.
Por eso es que la intensificación del conflicto comercial, y las nuevas aristas que ha tomado en meses recientes, estaría produciendo un ambiente de desconfianza ante la imposibilidad de predecir el nuevo mapa de tarifas y comercio mundial que se impondrá de forma más definitiva. Así, ante este clima de incertidumbre, es esperable que las decisiones de inversión se vean particularmente afectadas. De hecho, la caída de la inversión privada en un número importante de países ha sido una característica particularmente marcada de esta coyuntura.
Para Chile, los efectos directos de la guerra comercial en el comercio exterior han sido hasta ahora acotados y heterogéneos. Si bien el volumen de las exportaciones cayó en el primer semestre, una parte se explicó por los factores de oferta que afectaron a la minería. Se suman algunos sectores industriales, como la producción salmonera, cuyos niveles de actividad son elevados desde hace un tiempo, lo que limita sus posibilidades de expansión adicional.
Por otro lado, el magro desempeño de América Latina, afectado por fenómenos específicos en las mayores economías de la región, ha seguido impactando en la industria metálica básica, cuyos principales mercados de destino están allí, en la gráfica de la derecha. En la gráfica de la izquierda vemos la evolución de las exportaciones reales chilenas, separadas entre mineras, agrícolas e industriales.
Con todo, en el escenario base se prevé que los efectos de la guerra comercial en las exportaciones chilenas serán mayores en el futuro próximo.
La mayor incertidumbre y pesimismo también han afectado los mercados financieros globales y han llevado a que la política monetaria se torne más expansiva en el mundo. Destaca que la Reserva Federal de Estados Unidos rebajó su tasa de referencia en julio y anunció el fin anticipado de la reducción de su hoja de balance. La escalada de las tensiones con China elevó las expectativas de nuevos recortes de la tasa de Fondos Federales, que los precios de activos sitúan en 100 puntos base para fines del 2021. El Banco Central Europeo modificó su forward guidance, pavimentando el camino para futuros estímulos, incluyendo el relanzamiento de la flexibilización cuantitativa.
En el mundo emergente, China anunció el reemplazo de su tasa de interés fija por una preferencial fluctuante, que facilite un acceso al crédito más barato para las empresas. Otros países asiáticos efectuaron reducciones de sus tasas de política monetaria, lo mismo que Australia y Nueva Zelandia. En América Latina se registraron recortes de tasa en México, Perú y Brasil.
Pese a ello, en las últimas semanas, las volatilidades aumentaron, las bolsas cayeron -como se aprecia en la gráfica de la izquierda- y las monedas se depreciaron contra aquellas que se perciben como refugio -lo que se observa en la gráfica de la derecha-. Tanto la Bolsa chilena como el peso han seguido tendencias similares.
Un elemento que da cuenta de la evolución de las perspectivas de los inversionistas es el marcado descenso de las tasas de interés de largo plazo en el mundo. Esto, porque cuando aumenta la incertidumbre, los agentes prefieren instrumentos más seguros, buscando inversiones de renta fija, como por ejemplo, los bonos, en desmedro de inversiones con renta variable, como las acciones. Con el aumento de la demanda por estos bonos, sus precios suben y, como contrapartida, se reduce su rendimiento o su tasa de interés. Este comportamiento es especialmente marcado para los bonos de gobierno, especialmente los de las economías desarrolladas, pues se estima que la probabilidad de que ellos incumplan sus pagos son ínfimas. Con esto, entonces, desde diciembre hasta la fecha, la tasa de interés a diez años plazo acumula caídas de 150 puntos base en Estados Unidos y de 100 puntos base en la zona euro.
En Chile, la caída de esta tasa se acerca a los 175 puntos base -algo por sobre el promedio de los países emergentes-, reflejando el mayor traspaso de las tasas externas a las locales en este tramo. Sin embargo, también se observa un descenso en los BCP a 2 y 5 años, mientras que las tasas de los papeles reajustables de 10, 5 y 2 años también cayeron, llegando a exhibir valores negativos. En la evolución de las tasas locales se han conjugado varios factores, como el recorte de la TPM de junio, el cambio en la orientación de la política monetaria a nivel internacional y una significativa baja de los premios por plazo. Esta última estaría relacionada con ajustes relevantes en los portafolios de los inversionistas institucionales.
En la gráfica de la izquierda vemos la evolución de estas tasas de largo plazo para los bonos de gobierno de las economías desarrolladas: Estados Unidos, la zona euro y Japón; mientras que en la de la derecha vemos la evolución de las tasas de los documentos del Banco Central durante este período. Allí se puede apreciar que todos los bonos a dos años plazo, a cinco años plazo y a diez años plazo han tenido bajas significativas en los últimos meses. Ellas han sido más marcadas para los bonos de corto plazo, que responden a las decisiones de política monetaria, pero también hay una baja significativa para los bonos de largo plazo, reflejando la evolución de las tasas de interés internacionales, que se transmiten más directamente a este segmento del mercado.
Proyecciones crecimiento mundial y precio del cobre
En el escenario base, el mayor efecto negativo de la guerra comercial se observará en el crecimiento de los países emergentes, en particular en Asia. En los próximos dos años, tanto China como el resto de Asia emergente reducirán significativamente sus tasas de crecimiento respecto de las estimaciones previas. Esto se aprecia en el cuadro siguiente.
Lo mismo sucede en el resto de América Latina, combinando el peor escenario externo y factores idiosincráticos en Argentina, Brasil y México. Para el mundo desarrollado el ajuste de las proyecciones es de menor magnitud. En Estados Unidos se mantienen las estimaciones de crecimiento para el 2019, pero se espera una significativa moderación en los dos años siguientes, coherente con su potencial de crecimiento. En la eurozona la corrección a la baja es algo mayor por el comportamiento reciente de Alemania, economía donde las exportaciones tienen una alta participación.
Entonces, en esta gráfica podemos ver cómo se han corregido las proyecciones para el crecimiento mundial, separando entre distintos bloques o países, desde el IPoM de junio pasado al IPoM actual, y cómo se prevé que evolucionen estas cifras de crecimiento en los próximos dos años.
Vemos, entonces, que para el 2019, si miramos la línea que corresponde a socios comerciales, se registra un pequeño ajuste a la baja cuya desaceleración es más notoria cuando lo comparamos con el crecimiento de los socios comerciales en los dos años anteriores.
Luego, también hay un ajuste a la baja para el 2020 y algo menor para el 2021 y podemos ver abajo cómo esto se desagrega entre distintos países.
Entonces, como señalaba, en el caso de Estados Unidos, para el presente año y los siguientes, no hay mayores cambios en nuestras proyecciones previas, porque desde hace un buen tiempo hemos venido suponiendo que el crecimiento de esa economía se irá ajustando a su potencial de crecimiento a largo plazo.
Más significativos son los ajustes de las estimaciones de crecimiento para China y para el resto de Asia, el cual está fuertemente integrado en las cadenas de valor en las que interviene China, y también en las cifras para América Latina.
Las perspectivas para los términos de intercambio también bajan, aunque moderadamente. Al contrario de lo contemplado en junio, estos caerán tanto en el presente año como en el próximo. Clave en esta proyección es la evolución del precio del cobre, que más que compensa el menor precio del petróleo.
En el primero, la mayor diferencia se observa en el año 2020, cuando su precio promediará 2,6 dólares la libra, comparado con los 2,8 dólares en junio. Esto considera, principalmente, elementos de demanda derivados del menor crecimiento mundial, en particular el importante ajuste de las proyecciones de crecimiento de China y el marcado deterioro que ha tenido la industria manufacturera a nivel mundial.
Así, durante gran parte del horizonte de proyección, el cobre se transará por debajo de sus precios de largo plazo, en lo que también juega un rol la apreciación del dólar. El ajuste del precio del petróleo igualmente está afectado por perspectivas de debilidad de la demanda.
Cabe destacar que, aunque el escenario base involucra un empoderamiento de las condiciones externas, no es de recesión mundial, tema que muchas veces es discutido en la prensa.
Esto ocurre por tres razones.
Primero, porque el mayor tamaño alcanzado por las economías emergentes de Asia hace que su incidencia sobre el crecimiento mundial sea actualmente mucho mayor, aun con un ritmo de expansión más lento; segundo, porque el crecimiento de Estados Unidos sigue apoyándose en un elevado dinamismo del consumo, y tercero, por el mayor impulso que proveerá la orientación más expansiva de la política monetaria en varios países. Estos tres factores, unidos a condiciones de oferta, explican también la relativa resiliencia de los precios de algunas materias primas.
Esto no significa que las cosas no puedan empeorar, pero sí que se requeriría una dislocación mayor de las relaciones económicas, serias tensiones en los mercados financieros o una articulación de desarrollos negativos entre la economía real y el sector financiero para empujar a la economía mundial en esta dirección.
Este tipo de escenarios se incluyen en la evaluación de riesgos del Informe de Política Monetaria.
Evolución de la actividad y la demanda interna
Paso a referirme ahora a la evolución de la actividad y la demanda interna.
En el plano local, en el segundo trimestre del año la actividad y la demanda interna tuvieron un crecimiento por debajo de lo anticipado en junio. En el caso del PIB, el grueso de la diferencia se explicó por factores puntuales de oferta, como se observó en la minería, la electricidad, el gas, el agua y la agricultura.
Tal como en otras economías, la industria mostró también tasas de variación anual negativas. Se agrega a ello el impacto que tuvieron las huelgas en la minería y en la educación, ocurridas en junio. Como sabemos, la huelga de los profesores se extendió hasta julio y va a provocar algún efecto en las cifras de actividad para dicho mes.
En la demanda se observó un comportamiento menos favorable del consumo en sus distintas líneas, más allá de que los elementos que afectaron el producto también incidieron en su crecimiento. En cambio, la formación bruta de capital fijo mostró un dinamismo mayor que el esperado, concentrado presumiblemente en el sector minero.
Vemos en el gráfico la evolución del crecimiento, medido por las cuentas nacionales para el PIB total, que corresponde a la línea oscura o negra. También vemos que la actividad minera, como de costumbre, tiene un grado de volatilidad mayor, mientras que en el caso del PIB no minero se aprecia la desaceleración de los últimos meses.
Y en el gráfico de la derecha vemos el comportamiento de los distintos componentes de la demanda interna y cómo la formación bruta de capital fijo se ha mantenido con un crecimiento positivo, incluso excediendo las expectativas en el segundo trimestre, mientras que el consumo privado ha mostrado una desaceleración importante, particularmente en el segundo trimestre del año, cuyas implicancias forman parte de las proyecciones de este informe.
Respecto del comportamiento del consumo privado en el segundo trimestre, destaca que las cifras efectivas de consumo durable se redujeron más que lo esperado. Ello se relaciona, principalmente, con la evolución del mercado automotriz que, luego de los elevados niveles de venta alcanzados en el 2018, ha mostrado retrocesos. Eso lo podemos ver en las gráficas que están en la pantalla.
Se suman menores tasas de expansión tanto en el consumo de bienes no durables como en los servicios, con lo que el consumo habitual registró su tasa de expansión más baja en varios trimestres.
Cabe hacer notar que una parte de este menor crecimiento se explicó por la baja de la producción agrícola, que tiende a arrastrar las estimaciones de autoconsumo en el sector, particularmente de frutas y verduras.
En el gráfico de la derecha podemos ver con más claridad la diferencia en el consumo de vehículos versus otros bienes durables, como productos electrónicos para el equipamiento del hogar y tecnológicos.
El comportamiento del consumo se da en un contexto de marcado retroceso de las expectativas -medidas por el IPEC- y de una menor creación de empleo asalariado privado.
Se añade que las opiniones de los entrevistados para el Informe de Percepciones de Negocios del Banco y las preguntas sobre desempleo del IPEC tienden a confirmar una visión poco favorable para el empleo. Las colocaciones de consumo han moderado algo su crecimiento -me refiero a las colocaciones de crédito-, pese a las menores tasas de interés.
Por el lado de la inversión, la mayor expansión de la formación bruta de capital fijo en el segundo trimestre se apoyó en el componente de construcción y obras, como se aprecia en los distintos componentes que están representados en la gráfica de la izquierda.
Diversos antecedentes indican que el mayor impulso proviene de grandes proyectos relacionados con la minería, que, como se preveía, sigue favoreciendo la actividad de otros rubros, como los servicios de arquitectura e ingeniería y la construcción. Sin embargo, no se aprecia un mayor aumento de la inversión en otros sectores y el crecimiento anual de maquinaria y equipos volvió a descender, cuestión que se observa en el gráfico de la derecha.