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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 368ª
Sesión 80ª, en miércoles 2 de septiembre de 2020
Especial
(Celebrada telemáticamente, de 12:09 a 14:53)
PRESIDENCIA DE SEÑORA ADRIANA MUÑOZ D'ALBORA, PRESIDENTA, Y SEÑOR RABINDRANATH QUINTEROS LARA, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR RAÚL GUZMÁN URIBE, TITULAR
____________________
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
I. ASISTENCIA
Asistieron telemáticamente las señoras y los señores:
--Allende Bussi, Isabel
--Alvarado Andrade, Claudio
--Aravena Acuña, Carmen Gloria
--Araya Guerrero, Pedro
--Castro Prieto, Juan
--Chahuán Chahuán, Francisco
--Coloma Correa, Juan Antonio
--De Urresti Longton, Alfonso
--Durana Semir, José Miguel
--Ebensperger Orrego, Luz
--Elizalde Soto, Álvaro
--Galilea Vial, Rodrigo
--García Ruminot, José
--García-Huidobro Sanfuentes, Alejandro
--Girardi Lavín, Guido
--Goic Boroevic, Carolina
--Guillier Álvarez, Alejandro
--Harboe Bascuñán, Felipe
--Huenchumilla Jaramillo, Francisco
--Insulza Salinas, José Miguel
--Kast Sommerhoff, Felipe
--Lagos Weber, Ricardo
--Latorre Riveros, Juan Ignacio
--Letelier Morel, Juan Pablo
--Montes Cisternas, Carlos
--Moreira Barros, Iván
--Muñoz D´Albora, Adriana
--Navarro Brain, Alejandro
--Órdenes Neira, Ximena
--Ossandón Irarrázabal, Manuel José
--Pizarro Soto, Jorge
--Prohens Espinosa, Rafael
--Provoste Campillay, Yasna
--Pugh Olavarría, Kenneth
--Quintana Leal, Jaime
--Quinteros Lara, Rabindranath
--Rincón González, Ximena
--Sabat Fernández, Marcela
--Sandoval Plaza, David
--Soria Quiroga, Jorge
--Van Rysselberghe Herrera, Jacqueline
--Von Baer Jahn, Ena
Concurrieron, además, telemáticamente, el señor Mario Marcel, Presidente del Consejo del Banco Central; el Vicepresidente, señor Joaquín Vial Ruiz-Tagle; los Consejeros señora Rosanna Costa Costa y señores Alberto Naudon Dell'Oro y Pablo García Silva; el Fiscal, señor Juan Pablo Araya; el Gerente de la División de Mercados Financieros, señor Beltrán de Ramón; la Gerenta de la División de Política Financiera, señora Solange Berstein; el Gerente de la División de Política Monetaria, señor Elías Albagli; la Gerenta de la División de Estadísticas, señora Gloria Peña, y el Jefe de Servicios Tecnológicos, señor Fernando Coulon.
Actuó de Secretario General el señor Raúl Guzmán Uribe.
II. APERTURA DE LA SESIÓN
--Se abrió la sesión a las 12:09.

La señora MUÑOZ (Presidenta).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.
III. ORDEN DEL DÍA


INFORME DEL CONSEJO DEL BANCO CENTRAL DE CHILE

La señora MUÑOZ (Presidenta).- Esta sesión especial ha sido convocada para que el Consejo del Banco Central presente al Senado la evaluación del avance de las políticas y programas del año en curso, como asimismo el informe de las proposiciones para el año calendario siguiente, según lo dispuesto en el artículo 80 de la ley N° 18.840, Orgánica Constitucional del Banco Central de Chile.
Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor GUZMÁN (Secretario General).- Gracias, señora Presidenta.
En esta sesión participarán de manera remota, por parte del Banco Central, el señor Mario Marcel, Presidente del Consejo; la señora Rosanna Costa y los señores Joaquín Vial, Alberto Naudon y Pablo García, consejeros, y los señores Juan Pablo Araya, Beltrán de Ramón, Solange Berstein, Elías Albagli, señora Gloria Peña y señor Fernando Coulon, a todos quienes se les remitió la respectiva invitación y han confirmado su participación.
Es todo, señora Presidenta.

La señora MUÑOZ (Presidenta).- Le doy la palabra, entonces, al Presidente del Banco Central, don Mario Marcel.

El señor MARCEL (Presidente del Banco Central).- Señora Presidenta del Senado, Senadora Adriana Muñoz; Honorables Senadoras y Senadores, a nombre del Consejo del Banco Central de Chile, agradezco la invitación para presentar el informe que, de acuerdo con la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central, debemos entregar anualmente al Senado.
En cumplimiento de esta obligación, la presentación que sigue incluye nuestra visión de los hechos macroeconómicos y financieros recientes de la economía chilena e internacional, así como sus perspectivas e implicancias para la conducción de la política monetaria, según el contenido del Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre de 2020, que fue publicado esta mañana. A ello se agregan otras materias de relevancia institucional, relacionadas con el desempeño del Banco en la consecución de los objetivos que le asigna la ley, la evolución del balance y el desarrollo tecnológico.
En el documento del IPoM de septiembre, junto con una explicación más detallada del balance institucional, puede encontrarse una reseña de las principales decisiones adoptadas por el Consejo en lo que va de 2020 e información sobre la administración de las reservas internacionales.
INFORME DE POLÍTICA MONETARIA
La evolución del escenario macroeconómico, en Chile y el mundo, sigue determinada por el desarrollo del COVID-19 y las medidas de contención necesarias para proteger la salud de la población. La información de la que disponemos nos muestra que, tras una aguda caída a comienzos del segundo trimestre, en los últimos meses la economía chilena ha dado signos de estabilización, combinándose una incipiente mejora en algunos sectores y deterioros en el margen en otros. Dicha estabilización ha respondido a la evolución de las restricciones sanitarias, a la adaptación de varios sectores a las nuevas condiciones de funcionamiento y al impulso de las políticas económicas.
Sin embargo, el impacto económico de la pandemia es muy significativo y la recuperación representará grandes desafíos para las políticas públicas, las instituciones y los actores económicos. La magnitud de este desafío se manifiesta especialmente en el elevado número de personas y empresas que han visto afectada su fuente de ingreso. Revertir la pérdida de empleos, la caída de ingresos de los hogares, el deterioro del consumo y responder a las necesidades de financiamiento de las empresas, evitando quiebras y facilitando su reactivación, constituyen los mayores desafíos para la política económica en la etapa que se abre.
Como mostraré más adelante, dados los datos conocidos de actividad y las perspectivas de corto plazo, estimamos que el PIB finalizará el 2020 con una caída de entre -4,5 y -5,5 por ciento, cifra que se compara con el rango entre -5,5 y -7,5 por ciento estimado en el IPoM de junio y que supone una recuperación importante en la segunda mitad del año. No obstante, el cierre de las holguras de capacidad abiertas en este período y la convergencia de la inflación a la meta culminarán recién hacia 2022. Asimismo, este escenario sigue rodeado aún de altos niveles de incertidumbre e importantes riesgos.
Permítanme pasar, entonces, a dar cuenta de los detalles del escenario que he resumido en estos párrafos.
Escenario macroeconómico
La evolución de la pandemia sigue siendo el factor determinante en el desarrollo del escenario macroeconómico. A varios meses de su aparición, el COVID-19 ha afectado a todos los países del mundo en el curso de este año, pero su dinámica actual es diversa. En algunos países se aprecia una evolución más favorable, mientras que en otros se observan rebrotes o el aumento de los contagios aún no logra ser controlado. En algunos países con buenas respuestas sanitarias a la pandemia se ha podido evitar restablecer restricciones más duras ante nuevos focos epidémicos. América Latina, en su conjunto, concentra en la actualidad el mayor número de nuevos contagios, pero diferencias en la trayectoria de los países.
En el gráfico de la izquierda, aparece la evolución de los casos nuevos confirmados en las economías más grandes del mundo, y en el de la derecha, la evolución de los países de América Latina, donde se pueden observar las diferencias en la trayectoria que están siguiendo los países y la posición actual en la que se ubican.
En Chile, los indicadores sanitarios han mejorado y las autoridades han puesto en marcha un plan de desconfinamiento gradual a nivel país. Así, el porcentaje de la población nacional sujeto a cuarentenas ha bajado desde su máximo de 54 por ciento, en julio, a 40 por ciento, esta semana. Particularmente marcados han sido los cambios en la Región Metropolitana, donde se pasó de un 98 por ciento de la población en cuarentena a un 46 por ciento. En términos de actividad, la proporción del PIB generado en zonas en cuarentena ha bajado desde un 65 por ciento a un 45 por ciento. La relación entre territorios en cuarentena y actividad económica, sin embargo, dista de ser mecánica -como se mostrará en la lámina siguiente-, dependiendo de especificidades sectoriales, la intensidad de las medidas en aplicación y el comportamiento efectivo de las personas. Mirando hacia adelante, el proceso de desconfinamiento no está exento del riesgo de retrocesos, tal como ha ocurrido en otras partes del mundo y en algunas regiones del país.
En esta lámina vemos la relación entre cambios en la movilidad de las personas y la variación anual del Producto. Si bien hay una relación estadística entre ellas, la ubicación de los países no se sitúa perfectamente en esa correlación, lo cual se diferencia en función de los factores que acabo de señalar.
A nivel global, la flexibilización de los confinamientos y el aumento de la movilidad han cooperado para que la actividad haya superado los mínimos alcanzados entre abril y mayo. La producción, ventas y expectativas muestran mejoras en algunos países, como se muestra en la siguiente lámina.
Se destaca que en China los datos del segundo trimestre superaron lo esperado.
En este gráfico se ve cómo en el caso de China, que corresponde a la línea roja, en términos de producción industrial, luego de las caídas de comienzo de año, se ha producido una recuperación importante y ya los niveles de producción superan los del inicio de este episodio, mientras que en el resto de las economías más grandes del mundo esa recuperación aún no se alcanza, pese a que ya ha empezado una reactivación significativa. En el caso de las ventas, esto ha sido algo más ágil. Ahí se ven encima países como Estados Unidos y la zona euro, donde las ventas ya han recuperado los niveles previos al impacto de la pandemia.
Los mercados financieros y los precios de las materias primas se han visto favorecidos por estas tendencias, así como por las condiciones monetarias altamente expansivas que han impulsado los principales bancos centrales. El precio del cobre ha oscilado en torno a 3 dólares la libra y la volatilidad en los mercados ha tenido reducciones importantes desde sus máximos en marzo y abril. Esto constituye una diferencia importante respecto de shocks externos que han afectado a la economía chilena en otras ocasiones.
En nuestro país, la economía se contrajo 14,1 por ciento anual en el segundo trimestre, el peor registro en varias décadas. La mayor caída mes a mes se verificó en abril, atenuándose en mayo y recuperándose levemente en junio y algo más en julio. La gran contracción inicial también se dio en un conjunto amplio de países, aunque con algunos matices.
En esta lámina vemos lo ocurrido en distintos países del mundo en el primer semestre, separando entre primer y segundo trimestre del año.
Entre los factores que explican las diferencias entre los países está la fecha de aparición de los primeros casos, la velocidad con que aumentaron los contagios, la estrictez de las medidas de contención adoptadas y la respuesta de la población. En el caso de China, el mayor impacto de la pandemia se registró en el primer trimestre. Perú, por otro lado, anota una drástica caída en el segundo trimestre, al haberse aplicado una estricta cuarentena nacional.
En ese último gráfico, donde se representa la situación de varios países, Chile se ubica en la mitad inferior, favorecido en parte por el crecimiento positivo del primer trimestre, mientras que otros países comenzaron su contracción desde ese momento, a lo cual se sumó un segundo trimestre muy negativo. Observamos ahí algunos países de la región, algunos países desarrollados y otras economías importantes del mundo, particularmente el caso de China.
La información más reciente para Chile sugiere que la actividad está teniendo un repunte en sectores que habían sido especialmente golpeados, como el comercio y algunos servicios. Así lo vemos en el siguiente gráfico.
Esto revela que algunas actividades han logrado adaptarse con mayor rapidez a las nuevas condiciones de funcionamiento, destacando el uso más intenso de canales online para las ventas y el trabajo remoto. Por el contrario, sectores como la construcción, altamente intensivos en trabajo presencial, han sufrido consecuencias mayores que las previstas, dada la extensión territorial y temporal de las cuarentenas.
La línea roja muestra cómo el sector de la construcción tuvo una caída ininterrumpida durante la primera mitad del año, mientras que otros sectores, como el del comercio, por ejemplo, que tuvieron una caída muy marcada, ya han comenzado una cierta recuperación.
Debido a su carácter altamente contagioso, la pandemia provocó una contracción particularmente aguda de la demanda y de la oferta en rubros intensivos en interacción social, afectando directamente los ingresos de empresas y personas que se desempeñan en ellos. Esto ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral, incluido el trabajo por cuenta propia. Lo podremos ver en la gráfica siguiente.
Es así como en el trimestre móvil finalizado en julio, la caída anual de la ocupación afectó a algo más de 1,8 millones de puestos de trabajo. Alrededor de la mitad de esta cifra corresponde a empleos asalariados, mayoritariamente formales. Otras 760 mil ocupaciones interrumpidas corresponden no a asalariados, pero sí a trabajadores por cuenta propia, familiares no remunerados y empleadores. Dadas las restricciones a la movilidad, estos últimos no solo no se han podido desempeñar como es habitual, sino que el sector no asalariado no ha podido cumplir su tradicional rol de amortiguación frente a este tipo de coyunturas. Y también es probable que ello explique parte importante del inusual aumento de la inactividad que se ha observado en este período.
Sectorialmente, la caída de la ocupación ha sido generalizada, destacando el comercio, la construcción y servicios de alojamiento y alimentación.
Lo observado en Chile se repite en muchos países, aunque con diversa intensidad. Dependiendo de sus características propias, se observan fuertes caídas del empleo, disminuciones significativas de las horas trabajadas y aumentos de la inactividad.
Según la Organización Internacional del Trabajo, comparado con el último trimestre de 2019, en el segundo trimestre de este año las horas trabajadas retrocedieron 14 por ciento a nivel global, equivalente a 400 millones de empleos a tiempo completo. La baja ha estado liderada por Sudamérica, con una reducción de casi el 21 por ciento, donde la inactividad ha crecido sustantivamente. En lo que resta de 2020, la OIT anticipa que, a nivel mundial, las horas trabajadas continuarán por debajo de los registros previos a la pandemia.
Entonces, en los gráficos que tenemos en la pantalla vemos, por un lado, el comportamiento de los niveles de empleo, y, por otro lado, el de las horas trabajadas totales, comparando a Chile con algunos otros países de la región y otras economías del mundo.
En Chile, la reducción de los ingresos laborales ha seguido reflejándose en la evolución de los salarios nominales y en el total de horas trabajadas, permaneciendo ambos en torno a sus mínimos históricos. Al mismo tiempo, los datos del Informe de Percepciones de Negocios (IPN) de agosto, basados en entrevistas a más de 100 ejecutivos de empresas y una encuesta online a otros 760 -que están reflejados en la gráfica- muestran que casi el 70 por ciento de los consultados indicó que su empresa ha realizado recortes, ya sea por menores comisiones y bonos, reducciones de horas extras trabajadas o de sueldos base, entre otros.
El gasto de los hogares ha sido muy afectado por la disminución de los ingresos, lo que se refleja en la fuerte contracción que tuvo la demanda en el segundo trimestre, en particular el consumo privado. Particularmente marcada es la caída del consumo de servicios, donde las medidas de distanciamiento social tienen efectos significativos, entre otros, en la drástica caída del gasto en restaurantes y hoteles, transporte, salud y actividades de esparcimiento.
Con todo, las perspectivas para el consumo en el corto plazo han mejorado en el tercer trimestre debido a una serie de medidas de apoyo y que se reflejan en mejores expectativas empresariales -especialmente para el comercio- y, más recientemente, en las expectativas de los consumidores.
En los últimos meses se ha implementado un número importante de programas de ayuda directa, subsidios, postergaciones de pagos y rebajas impositivas. Con ello, el balance entre la caída de los ingresos y las ayudas recibidas mejoró significativamente entre el segundo y el tercer trimestre.
Entonces, en este gráfico tenemos en la barra de la izquierda la caída de los ingresos laborales comparado con los beneficios recibidos por los trabajadores. Esto para el segundo trimestre, la barra de la izquierda; y para el tercer trimestre la barra de la derecha.
Vemos que en el paso del segundo al tercer trimestre no solamente la caída de los ingresos laborales fue algo menor, sino que el acceso a transferencias por concepto de beneficios sociales aumentó significativamente. Esto no considera aún el efecto del retiro de los fondos de pensiones, a lo que me voy a referir a continuación.
En efecto, a lo anterior se suma la aprobación del retiro de una parte de los ahorros previsionales. Se estima que esto involucrará recursos del orden del 6 por ciento del producto, de los que cerca de la mitad se destinará a consumo.
Como se resume en uno de los recuadros de este IPoM, la evidencia sobre el uso de los ahorros retirados es aún limitada. Aunque meramente cualitativo, lo recogido en diversas encuestas muestra que este impulsará tanto el consumo habitual como el durable, al mismo tiempo que otra parte se destinará al pago de compromisos financieros, ahorros e inversión.
Los datos de ventas minoristas recogidos en boletas electrónicas -que se muestran en la gráfica siguiente- son coherentes con un repunte del consumo en las últimas semanas. Según estas cifras, comparadas las primeras semanas de agosto con la última quincena de julio, las ventas del comercio minorista mostraron un importante repunte, concentrado en el segmento de grandes tiendas, que había sido el más afectado desde el inicio de las cuarentenas.
Respecto de las eventuales implicancias para la actividad, los efectos en el consumo estarían más sesgados hacia la compra de bienes, cuya producción y comercialización tiene un mayor componente importado y es menos intensiva en empleo. Sin perjuicio de ello, no cabe duda de que esta medida aportará significativamente al repunte de la demanda y la actividad en el corto plazo, lo que está recogido en nuestras proyecciones. En cuanto a los efectos de más largo plazo, debe considerarse el impacto de la reducción de los ahorros previsionales, si es que estos no son compensados, sobre la inversión y la capacidad de crecimiento de largo plazo del país.
El Banco Central, por su parte, ha adoptado una serie de medidas orientadas a proporcionar liquidez a los mercados y estimular el flujo de crédito al sector productivo, de manera de evitar un ciclo desinflacionario más severo y prevenir riesgos para la estabilidad financiera, que pudieran elevar el costo económico y social del actual shock.
Así, tras la Reunión de Política Monetaria de junio, las tasas de interés a distintos plazos tuvieron una baja relevante, acorde con la intensificación del estímulo monetario que se anunció en esa reunión por medio de la compra de activos y el anuncio de la segunda etapa de la Facilidad de Financiamiento Condicional al Incremento de las Colocaciones (FCIC).
El descenso de las tasas de interés de largo plazo se revirtió durante la fase final de la discusión del retiro de una parte de los ahorros previsionales, en coherencia con la caída de los precios de los activos en que están invertidos. No obstante, tras anunciarse un conjunto de medidas del Banco Central y los reguladores, y de que las AFP implementaran una estrategia de gestión de cartera que mitigó los impactos sobre los mercados locales, la volatilidad se ha reducido y las tasas de interés han vuelto a bajar. Las valoraciones bursátiles, en tanto, han seguido una trayectoria por debajo de sus símiles extranjeros.
Entonces, en estos dos gráficos tenemos la evolución del tipo de cambio y de las tasas de interés de largo plazo desde abril hasta la actualidad. Y marcado en las líneas puntuadas, primero, la Reunión de Política Monetaria de junio; en segundo lugar, la fecha en que se aprobó, en primer trámite, el retiro de los fondos de ahorro previsional en la Cámara de Diputados; y tercero, el momento en que el Banco anunció, comenzó a definir la manera en que actuaría frente a los ajustes de cartera necesarios para el retiro de los fondos de pensiones.
Entonces, vemos acá cómo, luego de la Reunión de Política Monetaria de junio, se produjo una baja importante en las tasas de interés de largo plazo, prácticamente 50 puntos base; también en ese momento se elevó el tipo de cambio.
Posteriormente, con la aprobación del proyecto, en primera instancia, esas tasas de largo plazo subieron ante la preocupación de los mercados, respecto de la manera en que podría efectuarse la desinversión en activos financieros que parten en los fondos de pensiones. Y luego, cuando el Banco Central anunció que apoyaría o facilitaría el ajuste de los mercados, seguido luego de medidas específicas para ello, nuevamente las tasas de interés volvieron a bajar hasta ubicarse en el punto más bajo, en niveles similares a los que había alcanzado a comienzos de junio.
El Banco Central, además, perdón...
Espérese un segundito, que me perdí.
Las medidas de política para enfrentar la actual crisis deben ser capaces de reconocer las características distintivas de esta última. En particular, la actual recesión se diferencia de otros episodios previos en cuanto a que su origen no es económico, de modo que la caída de la actividad no se produce por problemas en sectores o mercados específicos, sino por la suspensión del funcionamiento normal de empresas y actividades para combatir los contagios del COVID-19. Esto implica que las medidas económicas adoptadas deban buscar que empresas y personas sobrelleven este período de confinamiento, evitando daños más permanentes.
Lo fundamental para mitigar los efectos de la pandemia es lograr que el crédito fluya hacia las empresas y les permita amortiguar las importantes caídas en sus flujos de caja. Para esto se han implementado diversas medidas, con algunos elementos en común.
Primero, los bancos centrales, en distintas partes del mundo, junto con bajar su tasa de referencia a su nivel mínimo han establecido programas especiales de financiamiento a la banca, condicionales al aumento de los préstamos entregados. Algunos ejemplos de ello son los programas de crédito del Banco de Inglaterra, del Banco Central Europeo y el programa FCIC del Banco Central de Chile.
Segundo, los gobiernos han comprometido recursos que sirven de garantías para los préstamos, que en el caso chileno corresponden a las garantías Fogape. En Chile, la suma de ambos programas equivale a algo más de 15 por ciento del producto, comparable a los recursos que se han comprometido en Brasil, pero muy por sobre lo hecho en otros países latinoamericanos, como Perú, Colombia y México.
Entonces, tenemos en la pantalla un resumen de las medidas de estímulo al crédito que se han aplicado en distintos países, y vemos que Chile se ubica en el rango superior en términos de la magnitud del volumen de recursos comprometidos en estas medidas.
Por supuesto, hay otras medidas que han tomado los bancos centrales, como la compra de activos en el mercado de renta fija, que corresponden a otras áreas de la política seguida por los Bancos Centrales: fundamentalmente, contribuir a resguardar la estabilidad financiera, que no están incluidas dentro de este resumen.
Así, la suma de la liquidez provista por el Banco, las garantías estatales, diversos ajustes regulatorios y la adecuada solvencia de la banca, han contribuido a que las colocaciones comerciales muestren tasas de expansión superiores a 10 por ciento hacia mediados de año, cuestión que se representa en la gráfica siguiente.
Vemos entonces cómo han evolucionado las colocaciones comerciales reales en comparación con el Imacec no minero; vemos cómo en general han estado relativamente correlacionadas, excepto en el último período, donde pese a haber una caída importante de actividad, las colocaciones comerciales han crecido.
Este comportamiento del crédito es muy distinto de lo que se observó en recesiones pasadas. De hecho, tanto en el año 98 como en 2008, a pocos meses de registrado el inicio del período de variación negativa de la actividad, el crédito comercial comenzaba a descender, en contraste con el crecimiento que ha tenido en este episodio, como se ve en el contraste entre la línea verde de este gráfico, con la línea azul oscuro y naranja correspondiente a otros episodios recesivos.
De este modo, a la fecha se han cursado cerca de 230 mil créditos a pequeñas y medianas empresas ligados a estos instrumentos. Asimismo, se han efectuado casi 1,5 millones de reprogramaciones, 15 por ciento de las cuales corresponden a créditos comerciales, y el grueso corresponde a créditos hipotecarios. Como se da cuenta en uno de los recuadros de este IPoM, el análisis a nivel individual de las empresas muestra que gran número de estos créditos ha llegado a aquellas cuyas ventas han sido más afectadas por la pandemia. La evidencia indica que este acceso al crédito ha apoyado la continuidad operacional de estas empresas y ha ayudado a mitigar la caída en la inversión.
Quisiera señalar que esta información que está, como se señala acá, explicada en uno de los recuadros del IPoM, ha resultado de la posibilidad de combinar información sobre crédito, proveniente del sistema financiero, con información sobre el comportamiento de las ventas y el empleo de las empresas, provenientes de fuentes tributarias. Entonces este es un tipo de análisis que años atrás no podíamos hacer; pero ahora afortunadamente, con la colaboración de los organismos relevantes, hemos podido combinar estas bases de datos y tener un análisis a nivel micro, a nivel caso a caso, de cómo se han comportado las ventas de las empresas, en qué medida aquellas que han tenido una caída mayor o simplemente han interrumpido sus actividades han podido acceder al crédito, y cómo el acceso a ese crédito ha permitido darles continuidad, recuperar algunos niveles de producción o de servicios y recuperar o mantener la caída de la inversión.
Por su parte, el programa de compra de activos anunciado por el Banco Central en junio ha contribuido a mejorar las condiciones de financiamiento en el mercado de bonos bancarios y corporativos, que en general es el mercado donde se financian las empresas de mayor tamaño. En este contexto, las perspectivas para la inversión también han mejorado respecto del último IPoM, apoyadas en la evolución reciente de las importaciones de maquinarias y equipos, grandes proyectos asociados al sector energético y los recientes anuncios de inversión pública y medidas de reactivación para el período 2021-22.