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  Discutir una política energética

  Por Eduardo Frei, senador por la Región de Los Ríos

7 de octubre de 2010

A raíz de la aprobación de la ley que crea el tribunal ambiental deberíamos plantearnos qué falta enImagen nuestra discusión para definir una política energética.

Hoy día estamos pagando 162 dólares por megawatts. Y, de acuerdo a las proyecciones hechas por la Comisión Nacional de Energía, vamos a llegar a, no más allá de febrero, a tener un costo de energía de 220 dólares por megawatts.

¿Cuántas empresas en Chile van a dejar de ser competitivas? Si uno revisa el listado de la Comisión Nacional de Energía, la gran mayoría de los proyectos son proyectos térmicos. El lobby para construir proyectos térmicos ha sido impresionante. Y nadie habla contra esos proyectos.  Las decisiones son políticas.

Cuando Argentina toma la decisión de construir dos nuevas centrales y de reactivar las dos centrales nucleares que tiene o cuando Brasil construye ocho centrales nucleares ¿son decisiones técnicas o políticas?. Nos estamos quedando atrás en materia de energía con respecto a lo que están haciendo todos los países del mundo.

Aquí nos tratan de convencer de que la energía nuclear es lo más contaminante, que no hay que hacer centrales hidráulicas. Y resulta que en todos los países del mundo las centrales hidráulicas están consideradas como renovables. ¿Cuánto escándalo hubo por Ralco y Pangue en su tiempo? ¿Cuál es la destrucción que hay por Ralco y Pangue? Si no tuviéramos ambas centrales estaríamos, los últimos cuatro o cinco años, con racionamiento eléctrico.

Si queremos hacer una discusión sobre el tema energético hagámoslo de verdad. Aquí vienen desde Estados Unidos a hablar contra las centrales hidráulicas en Chile. Sin embargo, resulta que Canadá le vende 45 mil megas a Estados Unidos de energía hidráulica y nuclear; o sea, 4 veces lo que consumimos en Chile.

Y las líneas de alta tensión van desde Canadá y recorren unos 2 mil kilómetros de largo para abastecer a Nueva York. Y aquí vienen a convencernos de que no podemos tener líneas de alta tensión y de construir centrales.

Resulta que bajos esos argumentos vamos a destruir a este país, porque los precios de la energía nos van a demoler porque no vamos a ser competitivos para nada.

Las cuentas de la luz que pagamos todos los chilenos hoy día son de las más altas del mundo, solo basta compararlas con las de cualquier país latinoamericano.

Además, en nuestro propio barrio se desarrollan numerosos proyectos y nosotros nos vamos quedando atrás. Estamos paralizando todo. Y lo único que estamos haciendo son centrales térmicas.

Se requiere un gran debate para definir nuestra política energética para los próximos diez o veinte años, tal como lo están haciendo todos los países. Aquí se presenta un proyecto y pareciera que hay que destruirlo de cualquier forma y, en definitiva, seguimos pagando la energía más cara. El próximo año vamos a cancelar 3 veces el costo de la energía de cualquiera de nuestros países vecinos.

Cuando firmamos los acuerdos con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea aceptaron que nuestra legislación era legislación internacional. Otra cosa es su aplicación. Pero no tenemos un régimen medioambiental malo.

Sin embargo, las decisiones en materia de energía y cuando se hacen grandes inversiones son políticas. Y esa discusión no la hemos hecho y si seguimos así vamos a pagar un costo inmenso.

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