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Déficit atencional e hiperactividad: escuelas no podrán obligar a escolares a recibir medicamentos

La moción en estudio da cuenta de una realidad: hoy los establecimientos están diagnosticando a sus estudiantes con estas patologías y además condicionando la permanencia de éstos en los recintos, a la ingesta de medicamentos como Ritalín.

14 de enero de 2019

Conociendo las ideas matrices de voz de sus autores, los integrantes de la Comisión de Educación y Cultura comenzaron a estudiar el proyecto en segundo trámite, que modifica ley General de educación y la ley sobre Subvención a establecimientos educacionales, en el sentido de prohibir que se condicione la permanencia de estudiantes al consumo de medicamentos para tratar trastornos de conducta.

 

Imagen foto_00000014En la jornada hicieron uso de la palabra los diputados Cristiana Girardi y Jaime Bellolio, quienes entregaron detalles de la propuesta y el contexto que rodea las modificaciones que se pretenden impulsar. Asimismo intervino el analista de la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), Eduardo Golstein, quien hizo un resumen de las exposiciones realizadas por diversos expertos en educación y sicología infantil en el marco de la discusión de la iniciativa en la Cámara Baja.

 

Tratándose de dos artículos, la Comisión debatirá en general y particular la iniciativa. Se acordó invitar a una próxima sesión, a representantes del Ejecutivo considerando que en el primer trámite hubo poca interacción del ministerio respectivo en el debate.

 

MEDICAMENTOS Y DÉFICIT ATENCIONAL

 

El problema al que hicieron referencia los parlamentarios dice relación con la actitud que asume la comunidad educativa cuando se presentan alumnos con algún grado de déficit atencional o hiperactividad. “Creemos que las escuelas deben dedicarse a educar y no a diagnosticar patologías, y lo que es peor aún, a recetar medicamentos. Los establecimientos educacionales se han transformado en el gran derivador de niños con problemas al sistema primario de salud”, expresó la diputada Girardi.

Imagen foto_00000024“Los chilenos menores de 6 años sufren la peor salud mental del mundo porque según estudios, nuestros niños tienen un mayor grado de agresividad y estrés. Lo más peligroso es que según la OMS, no se debiera medicar a los pequeños con déficit atencional o hiperactividad, sino aplicar sicoterapia al menor, su familia y el entorno educativo. Acá aplicamos Metilfenidato –conocido comercialmente como Ritalín- y no hacemos terapia”, apuntó la congresista.

 

ENFOQUE INTEGRAL

 

Tras las exposiciones, el senador Juan Ignacio Latorre valoró el proyecto reconociendo el escenario complejo que se evidencia, mencionando el sobre diagnóstico y medicación de niños con problemas emocionales y conductuales. “Tampoco se trata de poner más sicólogos en las escuelas. Hay una mirada muy reduccionista de este problema. Creo que debemos tener un enfoque más integral pensando en la crisis de salud mental en Chile. Por eso valoro el esfuerzo que se hace acá desde la educación”, manifestó.

 

El senador Jaime Quintana coincidió con su colega, indicando que “nos perdemos en tratar los síntomas. Estos temas requieren consensos mínimos. Es imposible no relacionar esto con el proyecto que aprobamos de aula segura. El esfuerzo del sistema se pone en sacar a los niños problemas, lo que es equivocado porque no se resuelve el problema de fondo”.

 

A su turno, la senadora Ena Von Baer planteó que “por lo que entendí, este proyecto busca algo muy específico, que es evitar que un colegio prohíba el ingreso o permanencia de una alumno si es que no se medica. Esas materias deben estar en manos de un especialista que es un pediatra o neurólogo infantil”.

 

El senador José García Ruminot manifestó que es pertinente escuchar a representantes del Ministerio de Educación y la superintendencia antes de votar. “Lo que se describe acá es un problema dramático. Estamos viviendo en una sociedad violenta”, enfatizó.

 

PROYECTO

 

El proyecto plantea lo siguiente:

 

 “Se propiciará la integración de quienes tengan necesidades educativas especiales y no se podrá condicionar la incorporación, la asistencia, la permanencia de los y las estudiantes a que estos consuman algún tipo de medicamento para tratar trastornos de conducta, tales como déficit atencional e hiperactividad”.

 

También plantea que los establecimientos propiciarán iniciativas de apoyo biosicosocial y atención diferenciada propiciando espacios de aprendizaje para el desarrollo de habilidades emocionales y sociales a través de actividades deportivas o contemplativas tales como meditación, yoga, mindfulness, tai chi, danza y expresiones artísticas.

 

De acuerdo a las estadísticas que hace referencia la moción, en Chile existe una alta prevalencia de trastornos siquiátricos en menores, particularmente se habla que entre un 20 y un 25% de los niños presenta déficit atencional. En cambio en Europa las cifras se estipulan entre un 0,5 y un 8%.

 

La moción reconoce que el consumo de Metilfenidato (Ritalín) ha crecido en los últimos once años, casi un 500%, siendo Chile uno de los diez países del mundo con mayor ingesta en escolares. Asimismo, explica los efectos adversos que genera este medicamento en el organismo, generando adicción.

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