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Papel de la Mujer en la Educación

28 de julio de 2014

Napoleón dijo en una oportunidad: “La educación del ser humano comienza 20 años antes con la educación de la madre”.

 

Otro personaje de la Historia dijo: “La mano que mece la cuna gobierna el mundo” aludiendo a que es la madre la que forma a los futuros gobernantes.

 

Estas frases  me han hecho pensar en el papel que juega la mujer  en la educación y formación del ser humano.

 

Efectivamente la primera etapa de la vida es cuando el ser humano está más abierto a captar todo lo que le llega del mundo exterior: es como una esponja  que atrapa en su mente  todo lo que le llega al mismo tiempo que tiene una natural curiosidad por saberlo todo y experimentarlo todo. Un bebé quiere tocarlo todo, saborearlo todo, sacarle sonido a todo lo que está a su alcance.

 

Lo natural es que en esta etapa de la vida quien está más cerca del bebé sea su madre y es a ella a quien le toca orientar su curiosidad para que no se haga daño, pero sin coartarla, conducirla a efectos provechosos para su formación y desarrollo; pero si la madre no tiene conciencia de la importancia de su papel en la formación de su hijo o no tiene la preparación suficiente para ello, se pierde una oportunidad  maravillosa e  irrepetible de formación del ser humano.

 

La juventud actual, por lo general da inicio tempranamente a su vida sexual, por lo cual cada vez se ven más madres-niñas.  Esto me hace pensar en que es necesario que, desde fines de la educación primaria se  concientice a las niñas en la importancia del rol de la mujer en la formación de las futuras generaciones, en la responsabilidad de traer una vida al mundo, de las responsabilidades que conlleva y cómo deberían estar preparadas para ello.  A mi juicio se les debería clases de puericultura  y nociones  del cuidado y desarrollo de esa nueva vida.

 

En la coyuntura actual, en que se está estudiando una reforma educacional, el Estado, a quien le interesa tener ciudadanos bien formados y que contribuyan al desarrollo del país, debería apoyar a las mujeres que deciden optar por la maternidad, si carecen de formación o medios económicos para cumplir con su papel de formadoras de las futuras generaciones de ciudadanos  (materia prima del Estado: sin ciudadanos no hay Estado).

 

En la actualidad, la mujer generalmente toma los tres roles: madre, dueña de casa y proveedora del hogar descuidando, a su pesar, su rol más importante, que es el de madre.

 

En algunos países, como Luxemburgo,  el Estado, consciente de la importancia del rol de la madre en el cuidado y formación de los hijos (futuros ciudadanos), les asigna un  salario mensual durante los dos primeros años  de vida del niño para que le dedique su tiempo sin salir a trabajar.

 

Ojala se valorice más el papel de la mujer  dentro del hogar y como la primera educadora que como proveedora y competidora laboral del hombre, papel en el que ha demostrado competencia y capacidad  con creces.

 

Marta  Fernández  M.

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