Click acá para ir directamente al contenido

  Urge avanzar hacia licencias con puntaje

  Por Jorge Pizarro, senador por la Región de Coquimbo.

13 de enero de 2012

Si hay una cosa que no podemos hacer es autoengañarnos. Pensar que porque nosotros bajamos de 1 a 0,8 la graduación por litro de sangre, va a significar que los jóvenes no van a consumir más alcohol, creo que es una falacia.

 

Pensar que los jóvenes de Chile están pendientes de lo que nosotros aprobemos acá, para el fin de semana no salir a carretear cuando andan manejando, o cuando van a carretear igual manejan, es otra falacia.

 

Pensar que con este proyecto de ley vamos a garantizar -como han dicho unos senadores anteriormente, con un poquito de entusiasmo y voluntarismo excesivo- que van a bajar porque sí, porque nosotros aprobamos, los accidentes, me parece que está fuera de toda realidad.

 

Plantear que este proyecto obedece a una política de salud pública universal global, me parece una exageración, para decirlo francamente.

 

Aquí, disminuyeron en las fiestas de fin de año los accidentes porque hubo fiscalización; hubo control; hubo publicidad; hubo prevención y hubo educación en esa línea.

 

¡Sin control y sin fiscalización no avanzamos nada!

 

En mi opinión, este proyecto no soluciona lo que el Ministro de Transportes quiere conseguir, que es bajar las tasas de accidentes.

 

Estamos creyendo que con esto estamos listos. Y la verdad de las cosas es puede ser un apoyo comunicacional, puede ser una señal en una línea, pero el tema de fondo es que si buscamos bajar las tasas de accidentes, tenemos que encarar el tema de a quiénes les entregamos las licencias de conducir y cómo entregamos las licencias de conducir en nuestro país.

 

¡Ese es el problema de fondo!, porque cuando en países europeos hay mayor conciencia, es porque en esos lugares no le entregan la licencia de conducir a cualquier persona. Y se la entregan después de que han hecho una profesionalización, o han hecho todo un trabajo, un estudio, una preparación técnica, teórica, práctica para poder conducir. Y una vez que entienden todos, con exámenes, con estándares altísimos, que están capacitados para conducir y tomar decisiones en el momento de conducir y antes de conducir, entonces les entregan las licencias.

 

Y hay gente que va 6, 7, 8, hasta 10 veces en países como Bélgica, y no le entregan la licencia.

 

¿Cuál es la realidad de Chile? Al revés: que en un municipio les exigen mucho y en otros municipios -muchos, lamentablemente- no les exigen nada. Y la licencia se le entrega a cualquiera.

El tema de fondo es cómo encaramos las licencias de conducir; cómo generamos cultura; cómo educamos; cómo prevenimos; cómo fiscalizamos; cómo controlamos. Y para poner esos esfuerzos no se requiere ley.

 

El Ministerio tiene todas las facultades. Y, de hecho, cada vez que se fiscaliza, disminuyen los accidentes. ¡Pero eso tiene que ser parte de una política permanente!

 

En el caso de las licencias de conducir, tenemos que ir derechamente es al estudio, de una vez por todas, de la definición de las licencias por puntaje. Porque ahí está establecido claramente la forma en que esas licencias se entregan; el necesario profesionalismo que deben tener los conductores que aspiran a obtener ese carné, porque además está establecido previamente que las personas que van cometiendo faltas graves, gravísimas o menos graves, van perdiendo el puntaje y, lisa y llanamente, cuando se les acaba la cuenta corriente se quedan sin carné.

 

Ya se ingresaron las indicaciones que el Ejecutivo se había comprometido desde hace un año y medio para ver el tema de las licencias de conducir. Hay que ponerle discusión urgente, "inmediata" a ese proyecto, porque ese sí que apunta al fondo del asunto.

 

Por otra parte, me parece que reducir a 0,3 gramos por litro está fuera de toda lógica, es una exageración que no cumple, además, ningún objetivo. Prefiero que quede en 0,5 y si se va a dar una señal o se va a hacer un esfuerzo que se haga bajándolo a 1 o 0,8.

 

Creo que hay que hacer el esfuerzo en generar una mayor cultura de conducción en el país. Porque la mayoría de los accidentes se producen por fallas humanas y no siempre por alcohol. Es por descuido, es porque manejamos conduciendo y hablando por celular. Es porque nos preocupamos de la guagua que llevamos al lado y va sin ningún mecanismo de protección.

Imprimir