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Edificio del Congreso Nacional en Santiago: testigo de incendios, terremotos y del surgimiento de la República

De estilo neoclásico, la sede histórica del Parlamento data de 1876. En las décadas anteriores el Senado y la Cámara sesionaron en distintos edificios de la capital e incluso tuvo una inédita sede en Valparaíso, mucho antes de 1990.

24 de mayo de 2013

Imagen foto_00000028La manzana comprendida entre las calles Bandera, Compañía, Catedral y Morandé alberga al edificio histórico del Congreso Nacional, a partir de 1876. Sin embargo,  desde la tierra que acoge sus cimientos hasta sus muros y vitrales están ligados con la historia más profunda de la naciente República de Chile.

 

Ha sufrido los embates de la naturaleza y conoce de los avatares de la política institucional. Soportó varios terremotos, un devastador incendio, reconstrucciones y remodelaciones. Ha sido escenario de tiempos gloriosos, así como de clausuras, rupturas y reaperturas e incluso, de un largo periodo de semiolvido.

 

CONGRESO ERRANTE

 

En la primera mitad del siglo XIX, ya existía un elemental Poder Legislativo que sesionó en forma intermitente, pero persistente,  a partir del 4 de julio de 1811,  en el antiguo Palacio de la Real Audiencia, frente a la Plaza de Armas.  Dicho Parlamento tuvo una breve existencia, pues don José Miguel Carrera encabezó un golpe militar, disolviendo el Congreso.

 

Sin embargo,  el primer  Senado se crea a través del Reglamento Constitucional Provisorio de 1812 y el edificio que albergó sus labores fue  el del antiguo Tribunal del Consulado, ubicado en la esquina de las calles de la Compañía y de la Bandera, en el costado sur de la plazuela de la Compañía, que enfrenta la fachada de la iglesia del mismo nombre.

 

Las convulsiones y las pasiones políticas de la época hicieron cada vez más complejo el funcionamiento del Congreso. A mediados de 1824 sobrevino la crisis y el país cayó en un período que es conocido como el “de anarquía” donde fuertes pugnas desembocaron en la guerra civil (1829-1830) entre pipiolos (liberales) y pelucones (conservadores), y que terminó con el triunfo militar de estos últimos en la batalla de Lircay (abril de 1830).

 

El Vicepresidente de la República el general Francisco Antonio Pinto Díaz, promulgó, el 8 de agosto de 1828, la Constitución Política de la República de Chile.

 

La Carta generó la creación de una Cámara de Diputados compuesta por miembros elegidos popularmente cada 2 años en la proporción de 1 por cada 15.000 habitantes y una Cámara de Senadores compuesta por representantes de las Asambleas provinciales, a razón de 2 senadores por provincia (16 en total y con poderes por 4 años).

En 1828 durante las sesiones preparatorias del segundo periodo legislativo, desde la Cámara de Diputados emana una propuesta del representante de Itata, Juan Antonio González Palma, de abrir las sesiones en la ciudad de Valparaíso.

 

La moción es aprobada por lo que desde 1 de septiembre de 1828 el Congreso sesiona en el puerto, en el antiguo Templo Santo Domingo, ubicado en el barrio La Matriz. La principal razón de su traslado fue por seguridad ya que permitía efectuar el escrutinio de la elección presidencial en dicha ciudad, lejos de la agitada capital.

 

El 22 de enero de 1829 en la sesión del Senado, Francisco Fernández, representante de Valparaíso, presenta la moción de autorizar al Gobierno para construir un edificio destinado exclusivamente al Congreso. El proyecto no puede concretarse en esos años debido al precario estado de la Hacienda Pública por lo que hubo que esperar varias décadas más para materializar la construcción del edificio.

 

Pero otro tipo de “agitación” devolvió el Congreso a la capital. El 27 de septiembre de 1829 cerca de las 14:00 un temblor sacude a la ciudad de Valparaíso donde sesionaba el Congreso. Los edificios del Cabildo y del templo de Santo Domingo quedan fuertemente dañados por lo que se suspenden las sesiones en dicha ciudad y se toma la decisión de trasladarse nuevamente a Santiago y reanudar las sesiones el 20 de octubre del mismo año.

 

REGRESO AL CONSULADO Y A LA UNIVERSIDAD DE SAN FELIPE

 

El Senado volvió a funcionar en el edificio del Consulado. Mientras que la Cámara de Diputados, sesionó en la Universidad de San Felipe. No obstante, el Congreso de la República ya no podía seguir errante y es así como hacia 1860 comienza construcción del edificio del Congreso Nacional, bajo las órdenes del arquitecto Lucien Henault. Los terrenos elegidos para levantar la obra habían pertenecido a los Jesuitas, hasta antes de su expulsión.

 

Luego de tres años de trabajo,  la construcción es suspendida por falta de recursos. Esta es reanudada en 1870 y es dirigida por el arquitecto chileno Miguel Aldunate.

 

Finalmente, el elegante edificio de estilo neoclásico del período francés se inauguró el 1 de junio de 1876, durante el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu. El ala poniente fue ocupada por el Senado y el ala oriente por la Cámara de Diputados. Entre ambas se encuentra el Salón de Honor, lugar de reunión del Congreso Pleno.

 

INCENDIOS Y TERREMOTOS

 

El 18 mayo 1895 se desata un feroz incendio en el Congreso. El fuego destruye gran parte del edificio, prácticamente todo el mobiliario del Senado y su alhajamiento, al igual que la Biblioteca y los archivos del Congreso. Además de los objetos de valor patrimonial.

 

La Cámara de Diputados traslada sus sesiones a la Universidad de Chile, mientras que el Senado, se instala en el edificio donde funcionan la Sociedad de Fomento Fabril, la Sociedad Nacional de Minería y el Consejo de la Quinta Normal de Agricultura.

 

En julio de ese año desde  las cenizas se inició el proceso de reconstrucción del inmueble. Los arquitectos Emilio Doyere y Eugenio Joannon, fueron contratados para confeccionar los anteproyectos solicitados por la Dirección General de Obras Públicas. Sin embargo, las ideas presentadas por ambos profesionales fueron rechazadas por el Senado y la Cámara de Diputados quienes tomaron la determinación de encargarle a un nuevo arquitecto el diseño del proyecto definitivo.

 

El 4 febrero de 1896 casi un año después del voraz incendio, el Ministerio del Interior contrata al arquitecto francés Carlos Bunot quien pasa a ser el arquitecto exclusivo de las obras de reconstrucción del edificio del Congreso Nacional.

 

Es así como el 1 de junio de 1900 y tras cinco años de trabajos y apuros, el Senado y la Cámara de Diputados vuelven a sesionar en las dependencias del Congreso Nacional ubicadas en calle Catedral. Las obras  fueron inauguradas con gran brillo y entusiasmo.

 

Sólo unos pocos años duró el esplendor decimonónico del antiguo edificio. El terremoto de agosto 1906, aunque tuvo su epicentro en Valparaíso,  acabó con gran parte de las ciudades y la arquitectura central desde Illapel a Talca. Las estimaciones lo ubican en una magnitud cercana a un devastador y mortal grado 8.

 

La edición del diario El Mercurio del día siguiente publicó: "El terremoto se produjo de una manera violenta desde su iniciación y llevó al ánimo de los cuatrocientos mil pobladores de Santiago un pánico indescriptible y un terror sin precedentes en los últimos años. Los edificios de dos o tres pisos, aun los más sólidos como el Congreso Nacional, se balanceaban como un buque en alta mar”.

 

En la Ley N° 1.988 promulgada en el Diario Oficial el 29 de agosto de 1907,  el Congreso Nacional acuerda destinar nuevos fondos para financiar los trabajos de reconstrucción de su Edificio, dañado tras el terremoto de agosto de 1906. El dinero autorizado financia los trabajos de reparación mandados a ejecutar por la Dirección de Obras Públicas, junto con las obras de mejoramiento del alcantarillado, calefacción, ventilación y alhajamiento.

 

Sin embargo, el presupuesto anterior no cubre todos los honorarios pendientes por trabajos en el edificio, por lo que el 11 de septiembre de 1908, el Congreso Nacional autoriza nuevos montos a invertir, llegando éstos a la cantidad de $30.000 pesos, de la época.

 

Por diversos motivos las obras de la reconstrucción se prolongan y extienden hasta el primer Centenario de la República. La presión por celebrar los primeros 100 años de nuestra patria acelera los trabajos  y es así como el  16 de septiembre de 1910, un recién remodelado Salón de Honor del Congreso Nacional recibe con dignidad una sesión solemne donde intervienen el Presidente del Senado, un senador y un diputado chileno, un senador y un diputado argentino, además de dos ciudadanos de ambos países. La ceremonia culminó con un té en los salones del Senado.

 

CIERRES Y CONVULSIONES DEL SIGLO XX

 

Imagen foto_00000014En el siglo XX,  también el Congreso Nacional fue testigo de remezones y procesos de fuerte convulsión política. Fue cerrado y reabierto en los diversos quiebres institucionales que marcaron la época. El período más largo de clausura fue tras el golpe militar en 1973,  desde esa fecha se utilizó para fines del Ministerio de Justicia.

 

El 3 de marzo de 1985,  un fuerte sismo golpeó  nuevamente a la zona central  entre la Región de Antofagasta y la Región de Los Lagos. Los daños fueron severos y el semiolvidado edificio del Congreso Nacional no fue la excepción. Su fachada hacia calle Compañía se desprendió varios centímetros y las fisuras en su interior eran evidentes.

 

Con el retorno a la democracia en 1990, la sede del Congreso se trasladó a la ciudad de Valparaíso. En las antiguas dependencias se instaló hasta el 2006 la Cancillería. El Ministerio de Relaciones Exteriores lo abandonó luego quedando en manos del Ministerio de Bienes Nacionales.

 

El 19 de mayo de 2006, y a través de una resolución exenta de este Ministerio, se selló la restitución definitiva del edificio a las autoridades del Congreso.

 

REMODELACIÓN EN EL SIGLO XXI

 

Imagen foto_00000030Desde entonces el edificio fue sometido a sucesivas remodelaciones en un anhelo por recuperar su esplendor, sin embargo, el  terremoto de febrero de 2010 sacudió y puso a prueba, una vez más, el vetusto edificio por lo que se tuvieron que  iniciar  nuevas restauraciones a cargo de especialistas que dedicaron su trabajo a recuperar, primero su funcionalidad y luego, su patrimonio.

 

Cabe recordar que la Sala de Sesiones del Senado fue objeto de un acucioso trabajo de restauración, para recuperar la arquitectura original de cada rincón de las delicadas policromías murales que se encontraban bajo repinte. También se realizó un minucioso trabajo con las butacas, mobiliario de madera, la testera y toda la sala.

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